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La industria química se perfila como uno de los sectores tecnológicos clave para avanzar hacia una mayor circularidad de la industria textil, según el informe Circularity in textiles through Value Network Collaboration, elaborado por el Consejo Europeo de la Industria Química (Cefic) y difundido en España por FEIQUE.
El documento parte de un reto de considerable magnitud: Europa generó 6,95 millones de toneladas de residuos textiles en 2020. Frente a este volumen, el informe plantea que la transición hacia un modelo más circular no puede limitarse a mejorar la gestión de los residuos al final de la vida útil de las prendas, sino que debe abordarse a lo largo de toda la cadena de valor.
En este proceso, la química puede aportar soluciones relacionadas con el desarrollo de nuevos materiales, tecnologías de reciclaje, materias primas de origen biológico, ecodiseño e innovación de procesos. El informe subraya especialmente la necesidad de desarrollar y llevar a escala industrial nuevas tecnologías capaces de recuperar materiales textiles y reincorporarlos a los procesos productivos.
Una de las prioridades identificadas por Cefic es avanzar hacia un diseño textil orientado a la durabilidad y la reciclabilidad. Esto implica considerar desde las primeras fases de desarrollo del producto cómo se utilizará, reparará, reutilizará y, finalmente, reciclará.
El informe también señala la necesidad de ampliar y mejorar las infraestructuras de recogida, clasificación y reciclaje, un aspecto fundamental para garantizar que los materiales recuperados puedan volver a incorporarse a la cadena de producción.
A ello se suma la necesidad de disponer de mayor transparencia e información sobre los productos y sus materiales, así como de establecer estándares y marcos regulatorios más armonizados que faciliten el desarrollo y la implantación de soluciones circulares.
Entre las herramientas analizadas aparece también el Pasaporte Digital de Producto (DPP), que puede facilitar información sobre la composición, características y materiales de los productos y contribuir a mejorar su trazabilidad a lo largo de la cadena de valor.
Cefic relaciona esta cuestión con el Reglamento sobre Diseño Ecológico para Productos Sostenibles (ESPR) y con los sistemas de Responsabilidad Ampliada del Productor (EPR). En este contexto, conceptos como el ecodiseño y la ecomodulación adquieren especial relevancia a la hora de introducir criterios de circularidad en el mercado textil.
El informe de Cefic recoge las conclusiones de tres talleres intersectoriales, en los que participaron más de 80 expertos y representantes de diferentes ámbitos de la cadena de valor textil. Una de las conclusiones es que la circularidad requiere una mayor cooperación entre sectores y no puede abordarse de manera aislada.
Además de la innovación tecnológica, el documento apunta a la necesidad de nuevas inversiones, políticas facilitadoras y modelos de negocio asociados a la reparación, reutilización, alquiler o devolución de productos.
De este modo, la transformación del sector textil hacia modelos más circulares abre un campo de actuación para la industria química, desde el desarrollo de materiales y productos con mayor vida útil hasta las tecnologías destinadas a recuperar y transformar residuos textiles en nuevas materias primas.
El reto pasa ahora por llevar estas tecnologías a escala industrial, mejorar las infraestructuras de recuperación y establecer un marco regulatorio homogéneo que permita conectar las diferentes etapas de la cadena de valor y favorecer la reincorporación de materiales al ciclo productivo.
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