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Las condiciones químicas de las nubes de Venus podrían ser menos incompatibles con la química orgánica compleja de lo que se pensaba. Un equipo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) ha demostrado que determinados péptidos pueden permanecer estables durante semanas en ácido sulfúrico altamente concentrado y, además, adoptar estructuras tridimensionales bien definidas.
El hallazgo resulta especialmente relevante porque las nubes de Venus están formadas principalmente por gotas de ácido sulfúrico, con concentraciones que pueden alcanzar aproximadamente el 98 %. Hasta ahora, se consideraba que un entorno tan ácido resultaría excesivamente agresivo para la conservación de moléculas biológicas complejas.
Los investigadores estudiaron diferentes péptidos —cadenas cortas de aminoácidos— mediante espectroscopia de resonancia magnética nuclear. Los resultados mostraron que las moléculas no solo permanecían intactas durante varias semanas, sino que también podían plegarse y adoptar configuraciones específicas conocidas como bucles omega.
Según el equipo del MIT, una posible explicación reside precisamente en la escasez de agua en estas soluciones. Aunque el ácido sulfúrico concentrado es extremadamente corrosivo, la limitada presencia de agua reduce la posibilidad de que se produzca la hidrólisis que normalmente rompería los enlaces peptídicos. Las moléculas de ácido sulfúrico podrían además actuar como una especie de estructura de soporte para mantener la conformación de los péptidos.
El resultado amplía investigaciones anteriores del mismo equipo, que ya habían observado que aminoácidos, bases de ácidos nucleicos y determinados lípidos pueden presentar una estabilidad sorprendente en ácido sulfúrico concentrado. En 2024, los investigadores comprobaron que el esqueleto molecular de 19 de los 20 aminoácidos analizados permanecía estable durante cuatro semanas en concentraciones de ácido de entre el 81 % y el 98 %.
Los científicos subrayan que la estabilidad de estas moléculas no demuestra la existencia de vida en Venus. Sin embargo, sí cuestiona la idea de que el ácido sulfúrico sea necesariamente incompatible con una química orgánica compleja. La capacidad de determinadas moléculas para conservar estructuras tridimensionales podría abrir nuevas vías para estudiar procesos químicos en ambientes planetarios muy diferentes de los terrestres.
El equipo pretende ahora ampliar los experimentos a péptidos de mayor longitud y estudiar otras moléculas, entre ellas los ácidos nucleicos peptídicos (PNA), para determinar hasta qué punto puede desarrollarse química compleja en estos entornos extremos.
Fuente: MIT News – Massachusetts Institute of Technology
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