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España ha respaldado la necesidad de acelerar la aplicación de las principales recomendaciones de la Critical Chemicals Alliance (CCA) durante el Consejo de Competitividad de la Unión Europea celebrado el pasado 24 de septiembre.
La iniciativa, apoyada por un grupo de Estados miembros, busca reforzar la resiliencia, competitividad y capacidad industrial de la industria química europea ante el deterioro de las condiciones de mercado y la creciente competencia internacional.
El debate se produjo a partir de un documento presentado ante el Consejo por varios Estados miembros, que reclamaron una aplicación rápida de las recomendaciones desarrolladas por la CCA. La documentación del Consejo identifica inicialmente a República Checa, Francia, Hungría, Italia, Países Bajos, Portugal, Eslovaquia y Eslovenia como promotores de la iniciativa, mientras que una revisión posterior incorpora también a España y Rumanía.
Durante la reunión, España manifestó su apoyo a la iniciativa y a la identificación de moléculas químicas críticas como una prioridad, así como a la necesidad de establecer mecanismos adecuados de apoyo público que permitan facilitar la transformación y modernización de las instalaciones industriales. FEIQUE considera que este posicionamiento supone un paso adelante para afrontar los problemas estructurales que afectan actualmente al sector químico europeo.
La Critical Chemicals Alliance fue creada por la Comisión Europea dentro del Plan de Acción para la Industria Química Europea presentado en julio de 2025. Su objetivo es abordar algunos de los principales riesgos que amenazan a la industria química comunitaria, entre ellos el cierre de capacidades productivas, las dependencias exteriores, la competencia internacional y las dificultades para acometer nuevas inversiones.
Uno de los elementos centrales de la Alianza es precisamente determinar qué moléculas y emplazamientos químicos deben considerarse críticos para la economía europea. Esta identificación pretende servir posteriormente para orientar mecanismos de apoyo, inversión, seguimiento de las importaciones y otras medidas destinadas a preservar capacidades productivas estratégicas.
La CCA está estructurada actualmente en cuatro grupos de trabajo, dedicados respectivamente a moléculas y centros de producción críticos, comercio, modernización e inversiones, y creación de mercados para productos químicos sostenibles. La Comisión señala que estos grupos trabajan en la identificación de producciones críticas, el seguimiento de las importaciones, la coordinación de prioridades de inversión y el desarrollo de mercados para productos químicos con menores emisiones.
La Alianza culminó durante el verano una primera fase de definición de medidas. Según FEIQUE, los grupos de trabajo presentaron sus principales entregables sobre moléculas y emplazamientos críticos, defensa comercial, modernización e inversiones y creación de mercados para productos químicos sostenibles.
FEIQUE participa directamente en el primer grupo de trabajo, encargado de desarrollar una metodología europea para identificar las moléculas y sites químicos críticos. La organización señala que esta participación se desarrolla en coordinación con el Ministerio de Industria y Turismo, con el objetivo de trasladar las prioridades de la industria química española al debate europeo.
Entre las propuestas que están adquiriendo mayor relevancia se encuentra el establecimiento de mecanismos que permitan proteger las capacidades productivas estratégicas y facilitar las inversiones necesarias para modernizar instalaciones que se encuentran sometidas a una fuerte presión competitiva.
La dimensión económica de estas medidas es especialmente importante para una industria intensiva en energía y capital como la química. La pérdida de una instalación de producción de determinadas moléculas puede tener efectos sobre numerosas industrias situadas aguas abajo, al afectar a cadenas de suministro que abarcan sectores como la automoción, construcción, agricultura, electrónica, alimentación, farmacia o tratamiento de aguas.
La CCA pretende, por tanto, combinar seguridad de suministro y competitividad industrial con la transición hacia una química más sostenible. La Comisión plantea que la modernización de las instalaciones y las inversiones en descarbonización deben ir acompañadas de unas condiciones económicas que permitan mantener la producción dentro de Europa.
Este aspecto adquiere especial importancia ante la competencia de productores situados fuera de la UE, que pueden afrontar menores costes energéticos o regulatorios. En este escenario, la industria europea reclama instrumentos que permitan evitar que el proceso de descarbonización se traduzca en una pérdida de capacidad productiva y un aumento de la dependencia exterior.
La cuestión de la defensa comercial constituye otro de los ámbitos de trabajo de la Alianza. El objetivo es reforzar la capacidad de respuesta europea ante posibles prácticas comerciales desleales y mejorar el seguimiento de los flujos de importación de productos considerados estratégicos. La Comisión ya ha puesto en marcha herramientas de seguimiento de las importaciones de productos químicos y farmacéuticos básicos dentro de los trabajos de la CCA.
España ya había participado en la iniciativa política que precedió a la creación de la Alianza. En marzo de 2025, junto con otros Estados miembros, alertó a la Comisión sobre el deterioro de la situación de la industria química europea y reclamó una respuesta comunitaria. La Comisión respondió posteriormente con el Plan de Acción para la Industria Química y la creación de la Critical Chemicals Alliance.
El respaldo expresado ahora en el Consejo de Competitividad sitúa el foco en la implementación efectiva de las recomendaciones. La Comisión y los Estados miembros deberán determinar cómo trasladar los trabajos de la Alianza a instrumentos concretos de política industrial, inversión y comercio.
La CCA continuará sus trabajos durante el segundo semestre de 2026 y tiene prevista una nueva Asamblea General en octubre. Entre las tareas pendientes figura la validación formal de los diferentes entregables y la continuación de los trabajos de sus grupos especializados.
Para la industria química española, el desarrollo de estas medidas puede resultar determinante para preservar capacidades productivas, atraer nuevas inversiones y acompañar la transformación tecnológica y energética de los complejos industriales.
El respaldo de España a la aceleración de las recomendaciones de la Critical Chemicals Alliance refuerza así la posición de la industria química como uno de los ámbitos prioritarios dentro de la nueva estrategia europea de autonomía industrial, en un momento en el que Bruselas busca reducir dependencias exteriores sin renunciar a los objetivos de descarbonización y competitividad.
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