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La compañía noruega Equinor está reforzando su apuesta por la producción offshore con nuevos proyectos en el mar del Norte y un programa de exploración destinado a localizar grandes reservas de petróleo y gas.
El objetivo es compensar el declive natural de los yacimientos maduros y mantener los niveles de producción durante las próximas décadas.
La estrategia se apoya en dos líneas de actuación: incorporar recursos próximos a campos en producción mediante conexiones con infraestructuras existentes y ampliar la exploración en áreas con menor actividad. Con este enfoque, la compañía pretende reducir costes y acortar los plazos entre los descubrimientos y el inicio de la producción.
La nueva orientación de la compañía llega después de su salida de los activos terrestres de Vaca Muerta. En febrero de 2026, Equinor anunció un acuerdo con Vista Energy para vender sus participaciones en Bandurria Sur y Bajo del Toro por un importe total estimado de 1.100 millones de dólares. La operación se cerró el 7 de mayo.
No obstante, la compañía mantiene su presencia exploratoria en Argentina mediante ocho licencias offshore incorporadas a su cartera en 2019, distribuidas entre la Cuenca Argentina Norte y las cuencas Austral y Malvinas. Por el momento, Equinor no tiene compromisos de perforación en estas áreas y continúa evaluando su potencial comercial.
Uno de los proyectos destacados es la futura cuarta fase de Johan Sverdrup, el mayor complejo petrolero de Noruega. Equinor y sus socios han identificado recursos adicionales en las estructuras de Tonjer y Geitungen, con un potencial recuperable de entre 20 y 30 millones de barriles equivalentes de petróleo.
La iniciativa contempla conectar estos recursos con las instalaciones submarinas existentes, con el objetivo de iniciar la producción hacia 2029. Desde su puesta en marcha en 2019, Johan Sverdrup se ha convertido en uno de los principales activos petroleros del país y aporta cerca de un tercio de su producción de crudo.
Otra actuación se desarrolla en Snorre, donde un nuevo descubrimiento podría aportar entre 25 y 89 millones de barriles equivalentes de petróleo. La proximidad a las instalaciones del campo permitiría aprovechar parte de la infraestructura disponible y acelerar su desarrollo.
En ambos casos, la compañía apuesta por incrementar la producción sin necesidad de construir desde cero instalaciones de gran escala, mediante la reutilización de plataformas, ductos y sistemas submarinos para mejorar la rentabilidad de los proyectos.
Equinor también busca ampliar sus reservas mediante descubrimientos de mayor envergadura. Para ello, se ha asociado con Aker BP y Vår Energi en un programa que prevé analizar entre 20 y 25 oportunidades exploratorias durante los próximos cuatro a cinco años, con el objetivo de perforar alrededor de cinco pozos de alto impacto anuales.
A partir de 2028, las tres compañías proyectan invertir conjuntamente unos 750 millones de dólares al año en perforaciones, con aportaciones equivalentes de cada empresa. Las primeras campañas se concentrarán principalmente en Haltenbanken, en el mar de Noruega, aunque el acuerdo contempla otras áreas de la plataforma continental noruega.
El desarrollo de recursos gasísticos constituye otra pieza de la estrategia. En el campo Troll, uno de los activos fundamentales del sistema energético noruego, Equinor y sus socios impulsan el proyecto TWIN, que pretende incorporar unos 11.000 millones de metros cúbicos adicionales de gas mediante nuevos pozos y conexiones submarinas.
La puesta en marcha está prevista para 2028. Con esta actuación, la compañía busca prolongar la capacidad productiva de un yacimiento estratégico para el suministro europeo, en un contexto en el que Noruega ha ganado relevancia como proveedor de gas tras la reducción de los envíos rusos.
La combinación de nuevos desarrollos, exploración y aprovechamiento de las infraestructuras existentes permitirá a Equinor avanzar en su objetivo de mantener la producción de petróleo y gas durante las próximas décadas.
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