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AINIA, el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) e INESCOP han puesto en marcha PRISMA-D, un proyecto de I+D que integrará robótica, biosensores, tecnologías fotónicas e inteligencia artificial para mejorar la detección de contaminantes físicos, químicos y biológicos en aguas, lodos y otras matrices complejas.
La iniciativa busca desarrollar una plataforma multisensorial capaz de detectar, localizar y confirmar la presencia de contaminantes, al tiempo que reduce la exposición de los profesionales a entornos potencialmente peligrosos. Para ello, combinará tecnologías que actualmente se utilizan de forma independiente en una solución integrada que también permitirá confirmar los resultados mediante análisis de laboratorio.
El proyecto contempla el desarrollo de sistemas robóticos terrestres y aéreos para monitorizar zonas potencialmente contaminadas y recoger muestras ambientales de forma remota. Con ello, se pretende mejorar la seguridad, trazabilidad y reproducibilidad de los muestreos, reduciendo la necesidad de que los operarios accedan directamente a áreas de riesgo.
La plataforma incorporará también biosensores para analizar agentes de riesgo químico y biológico, incluidos patógenos y determinados efectos bioquímicos asociados a la exposición de las personas. A estas tecnologías se sumarán herramientas fotónicas y técnicas analíticas avanzadas para caracterizar los contaminantes y mejorar la fiabilidad de los resultados.
La inteligencia artificial (IA) será el núcleo integrador de la solución. A través de la fusión de datos procedentes de sensores, equipos analíticos y sistemas autónomos, permitirá interpretar conjuntamente la información y ofrecer herramientas de apoyo a la toma de decisiones. Las tecnologías se integrarán en un prototipo que será validado para comprobar su funcionamiento conjunto.
PRISMA-D pretende facilitar la detección temprana de amenazas que puedan comprometer la seguridad de las personas, la calidad de los productos o la continuidad de los procesos industriales. Sus resultados podrían aplicarse en la gestión y el tratamiento del agua, la industria agroalimentaria, el control ambiental y las infraestructuras críticas, así como en otros entornos complejos.
El objetivo es reducir los tiempos de respuesta ante posibles incidencias, mejorar la prevención y disponer de información más fiable para gestionar los riesgos antes de que provoquen impactos sobre la producción o la seguridad.
Coordinado por AINIA y con la participación del ITE e INESCOP, el proyecto cuenta con el apoyo del Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (IVACE+i) y de fondos FEDER, en el marco de la Plataforma de Tecnologías Estratégicas para Europa (STEP). La iniciativa busca contribuir al desarrollo de capacidades tecnológicas estratégicas y reforzar la competitividad y sostenibilidad de las empresas de la Comunitat Valenciana.
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