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El sistema desacopla la generación de hidrógeno y oxígeno en dos etapas y pretende aprovechar la energía solar intermitente para reducir los costes y mejorar la flexibilidad del proceso.
La innovación en los procesos de electrólisis del agua abre nuevas vías para producir hidrógeno renovable con mayor flexibilidad.
En Extremadura, H2Pro y Doral Hydrogen preparan un proyecto demostrativo que utilizará una tecnología de electrólisis de agua desacoplada (DWE), diseñada para adaptar la producción a la disponibilidad variable de energía fotovoltaica y funcionar sin conexión a la red eléctrica.
A diferencia de los sistemas convencionales, que generan hidrógeno y oxígeno durante el proceso electroquímico de forma simultánea, la tecnología DWE separa ambas producciones en dos etapas sucesivas. Para ello, emplea un electrodo bifuncional que participa en las dos fases del ciclo, alternando las reacciones necesarias para obtener cada gas.
Según H2Pro, esta arquitectura permite prescindir de membranas, responder con rapidez a las variaciones del suministro eléctrico y reducir las penalizaciones por degradación asociadas a los ciclos de parada y arranque. Estas características podrían facilitar la integración de la electrólisis en instalaciones alimentadas exclusivamente con fuentes renovables.
El proyecto extremeño contempla una primera fase con un electrolizador de 5 MW conectado directamente a una instalación fotovoltaica de 10 MWp. En etapas posteriores, las empresas prevén ampliar la capacidad de electrólisis hasta 50 MW y la generación solar hasta 80 MWp.
La iniciativa busca demostrar que la producción de hidrógeno puede ajustarse a la disponibilidad de electricidad renovable sin recurrir a la conexión a la red ni depender de sistemas de respaldo eléctrico. No obstante, el funcionamiento del proceso requerirá evaluar parámetros como la eficiencia global, el consumo específico de agua y electricidad, la calidad del agua de alimentación y la durabilidad de los equipos.
Desde la perspectiva del tratamiento de aguas, la electrólisis constituye una aplicación industrial relevante porque necesita agua con unas características de calidad adecuadas para evitar problemas operativos y garantizar el funcionamiento del sistema. La preparación del agua de alimentación, el control de impurezas y la gestión de las corrientes residuales forman parte de los aspectos que deben considerarse al diseñar una instalación de producción de hidrógeno.
H2Pro estima que su tecnología podría permitir costes de producción de hidrógeno del entorno de los 20 €/MWh, frente a unos 50 €/MWh que la compañía atribuye a determinados modelos convencionales vinculados a contratos de suministro renovable. Estas cifras son estimaciones empresariales y deberán contrastarse con los resultados reales de operación.
El hidrógeno producido se destinaría inicialmente a su incorporación, mediante mezcla, a la red de gas natural gestionada por Enagás. A más largo plazo, las empresas contemplan su posible integración en futuras infraestructuras específicas de transporte de hidrógeno, como el corredor H2Med.
El proyecto permitirá evaluar el potencial de esta tecnología para combinar tratamiento y acondicionamiento del agua, electrólisis y suministro renovable en un mismo esquema industrial. Su interés para el sector dependerá de que la demostración confirme las ventajas anunciadas y permita determinar los requisitos de operación, mantenimiento y consumo de recursos a escala comercial.
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