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La Universidad de Zaragoza participa en el proyecto europeo UNCOVER, una iniciativa que busca transformar emisiones industriales de dióxido de carbono (CO₂) en materias primas y productos de aplicación industrial, reduciendo la dependencia de recursos fósiles y favoreciendo la economía circular.
El proyecto, coordinado por el Instituto Tecnológico de Aragón (ITA), cuenta con un presupuesto total de 8,6 millones de euros, de los que 7 millones proceden de la Comisión Europea a través del programa Horizonte Europa.
La iniciativa comenzó en septiembre de 2026 y se prolongará durante cuatro años. En ella participan 19 entidades de ocho países europeos, entre empresas industriales, pymes, centros de investigación, universidades y organizaciones sectoriales. La Universidad de Zaragoza contribuye a través del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A), mientras que la Universidad de Valladolid asume la coordinación técnica.
UNCOVER demostrará seis tecnologías de conversión de CO₂ y una tecnología de conversión secundaria, con las que pretende obtener diez productos destinados a distintos mercados. Entre ellos figuran biometanol, bioformaldehído, pigmentos, biomasa de microalgas, proteína microbiana, polihidroxibutirato —un polímero biodegradable— y materiales cementicios carbonatados.
Estas soluciones se validarán para su aplicación en sectores como la industria química, los combustibles y la construcción. El objetivo es evaluar hasta qué punto pueden sustituir materias primas de origen fósil o alternativas que requieren un uso intensivo de recursos.
Uno de los aspectos diferenciales del proyecto será trabajar con emisiones procedentes de instalaciones reales, en lugar de limitar las pruebas a condiciones de laboratorio. Se utilizará CO₂ de tres fuentes industriales: una unidad de valorización de biogás de una planta de gestión de residuos en Zaragoza, una caldera de biomasa en una instalación de fabricación de madera en Valladolid y un horno de clínker de una cementera en Polonia.
En Zaragoza, el proyecto contempla el aprovechamiento del CO₂ generado durante la purificación del biogás procedente del tratamiento de residuos urbanos. Esta corriente se empleará, entre otras aplicaciones, en tecnologías de cultivo de microalgas para obtener biomasa y pigmentos naturales. Parte del CO₂ recuperado también se destinará a demostrar su conversión catalítica en biometanol, que posteriormente puede transformarse en bioformaldehído, utilizado en la fabricación de resinas.
La participación del I3A de la Universidad de Zaragoza se centrará en el desarrollo de metodologías que permitan integrar datos experimentales, simulación numérica y conocimiento del comportamiento de reactores y procesos. Este trabajo ayudará a gestionar las incertidumbres técnicas, anticipar el funcionamiento de las tecnologías y reducir los riesgos asociados a su escalado industrial.
El reto consiste en demostrar que las rutas de conversión pueden operar con eficiencia y estabilidad en condiciones industriales, manteniendo la calidad de los productos y limitando el consumo de energía y recursos. Para ello, UNCOVER evaluará también la sostenibilidad ambiental y la viabilidad económica de las soluciones.
El proyecto realizará análisis del ciclo de vida (LCA) y estudios tecnoeconómicos (TEA) para comparar los productos obtenidos con sus alternativas convencionales, teniendo en cuenta el impacto ambiental, los costes de producción, los requisitos energéticos y las posibilidades de implantación comercial.
UNCOVER plantea una hoja de ruta para facilitar el despliegue industrial de estas tecnologías más allá de la duración del proyecto. Entre sus metas figura que, para 2032, tres tecnologías de conversión puedan desplegarse a gran escala y que entre tres y cinco productos basados en CO₂ comiencen a sustituir materias primas fósiles o intensivas en recursos.
Las estimaciones del proyecto apuntan asimismo a que, en 2040, las tecnologías desarrolladas podrían contribuir a capturar alrededor de 100.000 toneladas de CO₂ y generar aproximadamente 150 empleos. Para 2050, el despliegue a gran escala de estas soluciones en Europa podría alcanzar una capacidad potencial de captura de hasta 250 millones de toneladas de CO₂, según las proyecciones de la iniciativa.
“UNCOVER busca demostrar que el CO₂ puede utilizarse como materia prima para producir plásticos biodegradables, resinas para paneles de madera, combustibles bajos en carbono y materiales a base de cemento, compitiendo con las alternativas de origen fósil en términos de coste, prestaciones y sostenibilidad”, explica Pablo González, coordinador de UNCOVER en el ITA.
“Al demostrar siete vías de CCU a escala industrial a partir de tres fuentes reales de emisiones industriales, estamos generando la base de conocimiento que la industria europea necesita para ampliar la utilización del CO₂ y acelerar la descarbonización industrial”, añade.
Con la participación del I3A, la Universidad de Zaragoza se incorpora a una colaboración europea que conecta investigación, ingeniería y empresas para avanzar en la utilización industrial del carbono capturado. El propósito es convertir una parte de las emisiones en recursos aprovechables y desarrollar procesos escalables que puedan contribuir a descarbonizar la industria química y otros sectores intensivos en carbono.
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