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La compañía avanza en el desarrollo del HVO para maquinaria agrícola, varias de sus instalaciones figuran entre las beneficiarias provisionales de ayudas por emisiones de CO₂ y cierra las conversaciones para integrar sus negocios de refino y comercialización con Galp.
Moeve afronta tres novedades relevantes para su actividad energética e industrial: el impulso a los combustibles renovables de segunda generación, la inclusión de varias de sus instalaciones en el reparto provisional de ayudas para compensar los costes de emisiones de CO₂ y el fin de las negociaciones con Galp para integrar sus negocios tradicionales de refino y comercialización en la península ibérica.
Estos acontecimientos reflejan distintas dimensiones de la transformación de la compañía, desde el desarrollo de combustibles bajos en carbono hasta el apoyo a la competitividad de sus activos industriales y la decisión de continuar su estrategia de crecimiento de forma independiente.
Moeve e ISFA (Iberian Smart Financial Agro) han puesto en marcha un proyecto piloto para evaluar el uso de diésel 100 % renovable o HVO (aceite vegetal hidrotratado) en maquinaria agrícola pesada. La iniciativa se desarrolla desde junio de 2026 en una explotación de almendros de aproximadamente 600 hectáreas situada en Logrosán (Cáceres).
La prueba, con una duración prevista de seis meses, contempla el suministro de 15.000 litros de biocombustible para una flota de ocho tractores y cuatro cosechadoras. Según las estimaciones de las compañías, el proyecto permitirá evitar la emisión de 43 toneladas de CO₂ durante el periodo de ensayo.
El objetivo es comprobar el rendimiento del HVO en condiciones reales de explotación y evaluar su potencial como alternativa al diésel fósil en actividades en las que la electrificación presenta mayores dificultades técnicas y operativas.
Este combustible puede utilizarse en motores compatibles sin necesidad de sustituir la maquinaria, aunque deben respetarse las especificaciones de cada fabricante. Moeve señala que el HVO puede reducir hasta un 90 % las emisiones de CO₂ a lo largo de su ciclo de vida frente al diésel convencional, dependiendo de las materias primas y de las condiciones de producción.
El proyecto se enmarca en la estrategia de la compañía para desarrollar biocombustibles de segunda generación destinados al transporte pesado, la aviación, el transporte marítimo y otros sectores de difícil electrificación.
En paralelo, Moeve avanza junto a su socio Apical en la construcción de una planta de biocombustibles 2G en Huelva, con una inversión prevista de 1.200 millones de euros y una capacidad de producción flexible de 500.000 toneladas anuales de HVO y combustible sostenible de aviación (SAF). La compañía aspira a alcanzar una capacidad de producción de 2,5 millones de toneladas anuales de biocombustibles 2G en 2030.
En el ámbito de la actividad industrial, varias instalaciones de Moeve figuran entre las propuestas provisionalmente para recibir ayudas destinadas a compensar los costes de las emisiones de CO₂. La convocatoria del Ministerio de Industria contempla 600 millones de euros para 488 instalaciones industriales en el conjunto de España, de los que 76,4 millones corresponden a 49 instalaciones andaluzas.
En Andalucía, las instalaciones de Acerinox Europa, el Parque Energético San Roque de Moeve e Indorama Ventures Química suman aproximadamente 28,4 millones de euros en ayudas provisionales.
El importe más elevado de este grupo corresponde a Acerinox Europa, en Los Barrios (Cádiz), con 11,05 millones de euros. El Parque Energético San Roque, de Moeve, figura con 10,17 millones, mientras que Indorama Ventures Química cuenta con una asignación provisional de 5,2 millones.
La relación de instalaciones beneficiarias incluye también la planta química de Puente Mayorga, perteneciente a Moeve Chemicals, con 1,93 millones de euros, y Cepsa Bioenergía San Roque, con 38.857 euros.
Por otra parte, el Parque Energético La Rábida, de Moeve, situado en Palos de la Frontera (Huelva), aparece con una asignación provisional de 8,1 millones de euros.
En conjunto, Moeve suma aproximadamente 22,7 millones de euros a través de cinco filiales o instalaciones beneficiarias, según la información publicada sobre la convocatoria. Estas cantidades todavía están sujetas a la resolución definitiva y no deben interpretarse como ayudas firmes.
La distribución pone de relieve el peso de los grandes complejos industriales andaluces en el reparto de los fondos destinados a compensar los costes asociados al CO₂. Este mecanismo adquiere relevancia para las instalaciones intensivas en energía, que afrontan el reto de mantener su competitividad mientras avanzan en la reducción de sus emisiones.
La tercera novedad afecta a la estrategia corporativa de Moeve. La compañía española y la portuguesa Galp han decidido poner fin a las negociaciones para integrar sus negocios de refino y comercialización de combustibles en la península ibérica, después de no alcanzar unas condiciones definitivas que satisficieran sus respectivos criterios estratégicos y financieros.
El acuerdo no vinculante anunciado en enero de 2026 contemplaba la posible creación de dos plataformas empresariales complementarias. La primera, denominada IndustrialCo, habría agrupado actividades de refino, química, trading, moléculas verdes y combustibles bajos en carbono, orientadas a clientes empresariales. La segunda, RetailCo, se habría centrado en la comercialización de combustibles, las estaciones de servicio y las nuevas soluciones de movilidad.
La operación pretendía combinar los activos industriales de ambos grupos, incluidas las refinerías de Moeve en España y la de Galp en Sines (Portugal), además de crear una red de movilidad con alrededor de 3.500 estaciones de servicio en España y Portugal.
Sin embargo, las compañías no han conseguido cerrar un acuerdo que respondiera a sus expectativas estratégicas y financieras. La decisión pone fin a un proceso de negociación que se había prolongado durante varios meses y que ya había sido ampliado en julio.
Tras la ruptura, Moeve ha reiterado que continuará centrada en su estrategia Positive Motion 2030, con especial atención a las moléculas verdes, los combustibles renovables y el desarrollo de nuevas capacidades industriales para la transición energética.
La compañía mantiene así sus proyectos de hidrógeno verde y biocombustibles, al tiempo que prosigue la transformación de sus negocios de energía y química sin la integración prevista con Galp.
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