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La industria química española alcanzó los 136.592 ocupados en el segundo trimestre de 2026, lo que representa un incremento interanual del 7,7 %, según el informe Mercado de trabajo en el sector de industria química, publicado por Randstad Research el pasado 21 de octubre.
La evolución supone un aumento de casi 10.000 ocupados respecto al mismo periodo del año anterior y refleja el crecimiento del empleo en una actividad estratégica para la industria manufacturera.
El sector representa aproximadamente el 0,6 % del empleo total en España y el 4,7 % del empleo de la industria manufacturera, de acuerdo con los datos de la edición de 2025 del estudio. Su mercado laboral se caracteriza por una elevada estabilidad contractual, una importante concentración geográfica y desafíos relacionados con el relevo generacional y la cualificación profesional.
Los datos del informe de 2025 permiten conocer algunos rasgos estructurales del empleo químico. En el segundo trimestre de ese año, el sector contabilizaba 126.822 ocupados, de los cuales 124.000 eran asalariados, alrededor del 98 % del total. La tasa de salarización se situaba en el 98,1 %, frente al 85,2 % del conjunto de sectores económicos.
Además, el 91,9 % de los asalariados tenía un contrato indefinido, un indicador de la estabilidad laboral característica de esta actividad. El trabajo por cuenta propia representaba aproximadamente el 2 % de la ocupación y los contratos fijos discontinuos tenían una presencia residual, debido a la limitada estacionalidad de buena parte de las actividades químicas.
Estas cifras corresponden al segundo trimestre de 2025 y ofrecen una referencia sobre la estructura contractual del sector, aunque no deben interpretarse como porcentajes actualizados para 2026.
La estructura por edades constituye otro de los aspectos relevantes del mercado laboral químico. En el segundo trimestre de 2025, el grupo de entre 45 y 54 años representaba el 31 % de los ocupados, seguido por los trabajadores de 35 a 44 años, con el 24 %, y los mayores de 55 años, con el 23 %. Los menores de 25 años suponían únicamente el 5 %.
La evolución de los grupos de edad también apuntaba a dificultades de renovación de las plantillas. Entre el primer y el segundo trimestre de 2025, el empleo de las personas de 25 a 34 años descendió un 25,4 %, mientras que el grupo de 35 a 44 años registró una caída del 8,1 %. En cambio, los ocupados de entre 45 y 54 años aumentaron un 2,7 % en ese periodo.
La captación de jóvenes y la transmisión del conocimiento técnico resultan especialmente relevantes en una industria que necesita profesionales capaces de trabajar en instalaciones complejas, procesos de fabricación, mantenimiento, automatización y control de calidad.
La composición de las plantillas por nivel educativo también refleja desafíos para el sector. En el segundo trimestre de 2025, el 37 % de los ocupados tenía estudios no profesionales, frente al 33 % con estudios profesionales y el 30 % con estudios universitarios.
En términos absolutos, estas proporciones equivalían a 47.287 personas con estudios no profesionales, 41.356 con formación profesional y 38.179 con estudios universitarios.
La evolución interanual de estos grupos fue desigual: el empleo de las personas con estudios no profesionales aumentó un 9,5 %, mientras que descendió un 9,3 % entre quienes tenían estudios profesionales y un 19,7 % entre los ocupados con estudios universitarios.
Aunque estas variaciones corresponden a 2025, ponen de manifiesto la importancia de observar la adecuación entre las competencias disponibles y las necesidades de las empresas químicas. La digitalización de los procesos, la inteligencia artificial, la eficiencia energética y la adaptación a las exigencias medioambientales incrementan la demanda de perfiles técnicos y científicos especializados.
La ocupación del sector presenta una importante concentración territorial. Según los datos de 2025, Cataluña reunía el 32,6 % de los trabajadores de la industria química española, seguida por la Comunidad Valenciana, con el 18,4 %; Andalucía, con el 10,4 %, y la Comunidad de Madrid, con el 10,3 %.
En conjunto, estas cuatro comunidades concentraban el 71,7 % del empleo químico nacional. La distribución responde al peso de los principales polos industriales y de los complejos químicos y petroquímicos, además de las actividades de transformación y los servicios técnicos vinculados a la industria.
En relación con el empleo total de cada territorio, la industria química representaba el 1,1 % en Cataluña y el 1 % en la Comunidad Valenciana, mientras que en Andalucía y Madrid suponía el 0,4 %.
De cara a los próximos años, Randstad Research identifica la reducción de las emisiones de carbono, la adaptación al cambio climático y un crecimiento económico más moderado entre las tendencias que pueden influir en la industria.
En el ámbito tecnológico, el informe destaca el potencial de los nuevos materiales y compuestos, la inteligencia artificial y el procesamiento de información, y las tecnologías energéticas. Su desarrollo puede transformar los procesos productivos y las competencias que necesitan las empresas.
En este escenario, el crecimiento de la ocupación registrado en 2026 sitúa el empleo entre los indicadores que conviene seguir para evaluar la evolución del sector. La capacidad de mantener esa tendencia dependerá también de la disponibilidad de profesionales, la formación especializada y la adaptación de las plantillas a los cambios tecnológicos y productivos.
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