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Cuando un joven utiliza un móvil, se pone unas zapatillas, toma un medicamento o abre un envase, pocas veces piensa en los procesos químicos que hay detrás de esos productos.
Y es que la química está presente en ámbitos como la salud, la alimentación, la tecnología, la energía o la sostenibilidad, pero todavía existe un gran desconocimiento entre las nuevas generaciones sobre las oportunidades profesionales que ofrece este sector.
Esta falta de conocimiento contrasta con la creciente necesidad de profesionales técnicos que afronta la industria química valenciana.
Así lo refleja una encuesta realizada entre las empresas asociadas a QUIMACOVA, que representan cerca del 90 % de la facturación del sector químico valenciano, en la que el 85 % afirma que prevé incorporar perfiles procedentes de Formación Profesional (FP) de la rama química en los próximos 12-24 meses.
Para contribuir a cubrir esta demanda de talento y, al mismo tiempo, acercar la realidad de la industria a las nuevas generaciones, QUIMACOVA ha impulsado la iniciativa “Mola un Mol”.
Este proyecto, financiado por la Conselleria de Innovación, Industria, Comercio y Turismo de la Generalitat en el marco de la convocatoria INENTI, nace ante las dificultades para encontrar talento técnico que afronta el sector, ya que la mayoría de empresas químicas tienen dificultades para cubrir vacantes técnicas.
En este contexto, la iniciativa busca promover la Formación Profesional industrial y conectar a los futuros profesionales con las oportunidades laborales que ofrece el sector químico.
El sector químico poco tiene que ver con la imagen tradicional asociada a la industria. Actualmente, se trata de un sector altamente tecnológico, formado por plantas automatizadas, procesos digitales, laboratorios avanzados y equipos multidisciplinares que trabajan en áreas vinculadas a algunos de los principales retos de futuro.
“Trabajar en química no significa únicamente estar en un laboratorio. Hoy la química está relacionada con la creación de nuevos materiales, la economía circular, la eficiencia energética o el desarrollo de productos más sostenibles. Necesitamos que los y las jóvenes conozcan esta realidad y descubran que detrás de esta industria existen perfiles profesionales muy diversos”, han destacado desde QUIMACOVA.
Cabe destacar que la industria química valenciana es uno de los principales motores industriales de la Comunitat Valenciana. El sector factura 8.100 millones de euros al año, representa alrededor del 12 % del PIB industrial valenciano, exporta cerca de 4.000 millones de euros y genera más de 18.000 empleos directos.
La industria química está presente en todo el territorio valenciano. En Castellón, alrededor del 20 % de la industria química valenciana se concentra en torno al clúster de esmaltes, fritas y pigmentos cerámicos, una actividad que ha convertido a la provincia en un referente internacional y en uno de sus principales sectores exportadores.
En el área metropolitana de Valènciase encuentra la mayor concentración empresarial del sector, con presencia en municipios como Paterna, Sagunt, Almussafes, Riba-roja, Quart de Poblet, Silla o Catarroja, donde conviven actividades vinculadas a la química básica, pinturas y barnices, plásticos o industria farmacéutica.
Por su parte, la provincia de Alicante cuenta con una importante presencia de empresas dedicadas a los plásticos, pinturas y química de transformación, completando un mapa industrial diverso y con oportunidades profesionales en distintos territorios.
Los ciclos formativos de la familia profesional química ofrecen una preparación técnica adaptada a las necesidades de los procesos industriales actuales. Además, la modalidad dual permite combinar la formación en el aula con la experiencia práctica en la empresa, acercando a los jóvenes al entorno laboral y facilitando su incorporación al mercado de trabajo.
Además, la evolución de la industria abre nuevas oportunidades profesionales vinculadas a sectores emergentes como el de las baterías, donde la Comunitat Valenciana está ganando protagonismo.
La Formación Profesional también se adapta a estas nuevas necesidades, ya que, por ejemplo, el CIPFP Vicente Blasco Ibáñez incorpora contenidos sobre fabricación de baterías de litio dentro del proyecto Blasco Battery Lab, asociado al ciclo de Grado Superior de Laboratorio de Análisis y Control de Calidad.
Desde QUIMACOVA han hecho hincapié en que quieren que los estudiantes "conozcan que la química ofrece oportunidades profesionales estables y vinculadas a sectores que están dando forma al futuro. En este sentido, la Formación Profesional es una vía de acceso directa a una industria que demanda talento y ofrece posibilidades de crecimiento”.
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