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BASF ha elevado por segunda vez este año sus previsiones de resultados para 2026, impulsada por el comportamiento de sus negocios principales y por el aumento de los precios de determinados productos químicos.
La compañía alemana prevé ahora alcanzar un EBITDA antes de extraordinarios de entre 7.400 y 7.800 millones de euros, frente al rango anterior de 6.900 a 7.700 millones de euros.
La revisión se produce después de que el grupo registrara un tercer trimestre con una evolución positiva de las ventas y los resultados operativos. Según los datos publicados por la compañía el 28 de octubre, las ventas aumentaron un 14 % interanual, hasta los 16.400 millones de euros, mientras que el EBITDA antes de extraordinarios creció un 15 %, hasta los 1.600 millones.
BASF atribuye buena parte de esta evolución a los incrementos de precios, que compensaron el encarecimiento de la energía y de otras materias primas. La compañía también registró una mejora de los volúmenes en varios de sus negocios, aunque el comportamiento fue desigual entre divisiones.
Durante el tercer trimestre, los precios de los productos de BASF aumentaron un 12 % respecto al mismo periodo de 2025, mientras que los volúmenes crecieron un 2 %. La evolución positiva de los precios se concentró especialmente en los segmentos de Chemicals, Materials, Surface Technologies e Industrial Solutions.
La empresa también señaló una contribución favorable de los tipos de cambio, principalmente por la evolución del dólar estadounidense y el renminbi chino.
El contexto geopolítico ha influido en el mercado de materias primas y productos químicos. Las restricciones al suministro procedente de Oriente Medio y las alteraciones asociadas a la guerra en Irán han contribuido a modificar los flujos comerciales y a reforzar la demanda de algunos proveedores europeos. Al mismo tiempo, la crisis ha presionado al alza los costes energéticos, lo que mantiene la rentabilidad del sector bajo presión.
BASF ya había aplicado en marzo incrementos de precios de hasta el 30 % en determinados productos, en respuesta al encarecimiento de la energía y de las materias primas. La evolución posterior de los precios y los volúmenes ha contribuido a mejorar las perspectivas del grupo para el conjunto del ejercicio.
El crecimiento de los negocios principales permitió compensar los resultados menos favorables de algunas divisiones. Durante el tercer trimestre, los segmentos Chemicals, Nutrition & Care, Materials e Industrial Solutions contribuyeron positivamente a la evolución del EBITDA antes de extraordinarios.
En cambio, Agricultural Solutions registró un descenso significativo de los volúmenes y de las ventas, mientras que Surface Technologies también experimentó una reducción de sus resultados operativos. La división agrícola fue la principal excepción dentro de una evolución general más favorable de los negocios del grupo.
Pese al avance del EBITDA antes de extraordinarios, el resultado operativo contable y el beneficio neto no siguieron la misma tendencia. El EBITDA total se situó en 1.200 millones de euros, en línea con el tercer trimestre del año anterior, mientras que el EBIT fue negativo, con -98 millones de euros, frente a los 232 millones positivos registrados un año antes.
El beneficio neto alcanzó los 155 millones de euros, por debajo de los 172 millones del mismo periodo de 2025. Entre los factores que afectaron a los resultados se encuentran los gastos extraordinarios asociados a las medidas de reestructuración, especialmente en Ludwigshafen, y una corrección de valor en la división Monomers.
La compañía ha mejorado sus previsiones de EBITDA antes de extraordinarios, pero mantiene sin cambios su rango previsto de flujo de caja libre, entre 1.500 y 2.300 millones de euros, y su objetivo de emisiones de CO₂, situado entre 17,2 y 18,2 millones de toneladas métricas.
BASF conserva también sus hipótesis macroeconómicas para 2026, entre ellas un crecimiento del PIB mundial del 2,5 %, un avance de la producción industrial del 2 % y un aumento de la producción química del 1,8 %.
La empresa continúa afrontando un entorno marcado por los costes energéticos, la incertidumbre geopolítica y la competencia de los productores asiáticos. A estos factores se suma la reestructuración de su histórica sede de Ludwigshafen, en Alemania, mientras el grupo refuerza su presencia industrial en China.
En paralelo, BASF estudia una posible operación corporativa con su competidor alemán Evonik y mantiene sus planes para sacar a bolsa su negocio agrícola, con el objetivo de completar la operación a mediados de 2027.
La nueva previsión refleja la fortaleza reciente de los negocios principales, aunque la evolución de los precios de la energía, las materias primas y la demanda industrial seguirá condicionando los resultados del grupo durante los próximos meses.
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