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El 45 % de las empresas encuestadas por la Chemical Industries Association redujo su producción o actividad operativa durante el tercer trimestre de 2026, mientras que el encarecimiento de la energía y la debilidad de la demanda siguen lastrando la competitividad del sector.
La industria química del Reino Unido continúa afrontando dificultades para mantener su actividad productiva y acometer nuevas inversiones. Así lo recoge la última encuesta empresarial de la Chemical Industries Association (CIA), correspondiente al tercer trimestre de 2026, que señala el aumento de los costes energéticos, la debilidad de la demanda y la incertidumbre económica como principales obstáculos para el sector.
Según los resultados publicados por la asociación el 19 de octubre, el 45 % de las empresas participantes redujo su producción o actividad operativa durante el trimestre. Dentro de este grupo, un 19 % disminuyó sus ritmos de operación, un 14 % recurrió a paradas temporales y un 5 % comunicó cierres permanentes de capacidad productiva.
La evolución de las ventas y los pedidos también refleja la pérdida de impulso de la actividad industrial. La proporción de empresas que registró un aumento de las ventas totales cayó del 46 % al 20 % respecto al trimestre anterior, mientras que la que declaró un incremento de las exportaciones descendió del 41 % al 14 %. Asimismo, el porcentaje de compañías que aumentó su producción pasó del 32 % al 15 %.
En paralelo, el 39 % de las empresas comunicó una caída de las ventas totales y el 29 % registró un descenso de los nuevos pedidos.
La energía continúa siendo la mayor preocupación para los fabricantes químicos británicos. El 52 % de las empresas identifica los costes energéticos como su principal dificultad, por delante de la debilidad de la demanda, señalada por el 21 %, y de los costes de las materias primas, citados por el 12 %.
La presión sobre los costes también se refleja en los resultados económicos. El 76 % de las compañías afirmó que sus costes energéticos habían empeorado durante el trimestre, mientras que el 46 % registró incrementos superiores al 10 %. En cuanto a las materias primas, el 30 % comunicó aumentos de costes por encima de ese mismo umbral.
Estas tensiones están afectando a los márgenes y a la utilización de las instalaciones. Un 24 % de las empresas declaró una reducción superior al 10 % en sus márgenes de beneficio, mientras que el 21 % experimentó una caída de magnitud similar en la producción y la utilización de la capacidad.
El deterioro de las condiciones operativas también está condicionando las decisiones de inversión. El 57 % de las empresas encuestadas aseguró que las condiciones del mercado habían afectado negativamente a sus inversiones previstas durante el tercer trimestre.
La debilidad de la demanda fue el motivo más citado para retrasar o cancelar proyectos, con un 41 % de las respuestas. Los costes energéticos representaron el 18 % y las presiones regulatorias, el 12 %.
De cara al cuarto trimestre, la mayoría de las compañías prevé una actividad relativamente estable en ventas nacionales, exportaciones y producción. No obstante, las perspectivas a corto plazo siguen siendo prudentes: un tercio de las empresas espera nuevos descensos de los márgenes de beneficio.
La visión para los próximos doce meses es algo más favorable en los indicadores vinculados a la actividad. Alrededor de la mitad de las empresas espera aumentos de las ventas totales y de la producción, aunque las previsiones de empleo e inversión continúan siendo más moderadas.
La CIA advierte de que las dificultades del sector pueden tener consecuencias que trascienden a los propios fabricantes, al afectar a las cadenas de suministro, el empleo cualificado y la disponibilidad de materias primas y productos intermedios para otras industrias.
Según la asociación, la producción química británica podría cerrar 2026 con un descenso del 2,4 %, mientras que para el cuarto trimestre prevé una caída interanual del 7,1 %. Estas previsiones se producen en un contexto de debilidad de la producción química mundial y de creciente presión competitiva internacional.
Steve Elliott, director ejecutivo de la CIA, señaló que el país no puede dar por garantizada su base manufacturera química. El responsable advirtió de que la presión sobre la producción, la interrupción de los planes de inversión y los cierres permanentes de capacidad hacen cada vez más urgente mejorar las condiciones para fabricar de forma competitiva.
La organización reclama una reducción de los costes energéticos industriales, medidas que refuercen la competitividad y una aplicación rápida de los instrumentos públicos de apoyo al sector, entre ellos el Critical Chemicals Resilience Fund, dotado con 350 millones de libras.
Para la CIA, estas actuaciones deben integrarse en una estrategia industrial más amplia que favorezca la inversión, la innovación y la modernización de las instalaciones químicas.
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