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La compañía canadiense desarrolla laboratorios autónomos capaces de planificar, ejecutar y analizar experimentos químicos, e integra sistemas de muestreo y cromatografía para obtener datos en tiempo real y optimizar los procesos.
La automatización de la investigación química avanza hacia sistemas capaces de ejecutar experimentos con una intervención humana mínima. En esta línea trabaja Telescope Innovations, compañía canadiense especializada en tecnologías para la automatización de laboratorios y el desarrollo de procesos químicos, que combina robótica, inteligencia artificial (IA), aprendizaje automático y sensores para acelerar la investigación y mejorar la calidad de los datos experimentales.
Durante su participación en el encuentro Planet MicroCap Showcase, celebrado en Toronto, la empresa presentó los avances de sus Self-Driving Laboratories (SDL), o laboratorios autónomos, plataformas diseñadas para planificar experimentos, dosificar reactivos, controlar las condiciones de reacción y analizar los resultados mediante sistemas automatizados y software.
La propuesta busca reducir los tiempos y costes asociados al desarrollo de procesos químicos, especialmente en los sectores farmacéutico, químico especializado y de materiales avanzados. Según la compañía, estas plataformas permiten ejecutar experimentos de forma continua, con una intervención manual reducida y una mayor consistencia en las operaciones.
Los SDL integran distintas etapas del trabajo experimental en un único flujo automatizado. El sistema planifica las pruebas, incorpora los reactivos en cantidades determinadas, controla parámetros como la temperatura y la agitación y analiza los resultados para orientar los siguientes experimentos.
Esta integración permite abordar de forma sistemática las variables que influyen en una reacción química, desde la selección de las condiciones de operación hasta la identificación de impurezas y la optimización de los procedimientos.
Uno de los principales objetivos es acelerar el desarrollo y el escalado de procesos, una fase especialmente relevante para la industria farmacéutica, en la que la identificación de condiciones de reacción reproducibles resulta determinante antes de trasladar un procedimiento a la planta de producción.
La compañía señala que sus plataformas combinan equipos robóticos con conocimientos especializados en química e ingeniería química. Este componente resulta importante para afrontar las particularidades de los procesos, como la compatibilidad de los materiales con sustancias corrosivas o las dificultades de manipulación y análisis de determinadas mezclas.
Junto con los laboratorios autónomos, Telescope Innovations ha desarrollado DirectInject-LC, una tecnología comercializada que conecta el recipiente de reacción con un instrumento de cromatografía líquida para automatizar la toma de muestras y su análisis.
En los procedimientos convencionales, las muestras suelen extraerse del reactor y trasladarse a un equipo analítico, por lo que los resultados pueden llegar cuando la reacción ya ha avanzado. DirectInject-LC automatiza el muestreo y permite obtener información sobre la composición de la mezcla mientras se desarrolla el proceso.
El sistema integra la toma de alícuotas, su preparación y el análisis cromatográfico, lo que facilita el seguimiento de las concentraciones de reactivos, productos, intermediarios e impurezas. La disponibilidad de datos durante la reacción permite evaluar su evolución y respaldar decisiones sobre las condiciones de operación, en lugar de depender únicamente del análisis al final del experimento.
Esta tecnología también puede utilizarse en sistemas químicos complejos, incluidas determinadas reacciones heterogéneas y procesos de cristalización. La empresa comercializa DirectInject-LC a través de una red de distribución que incluye a Mettler Toledo.
Además, Telescope ha anunciado el desarrollo de nuevas versiones de su plataforma para incorporar otras técnicas analíticas, como la cromatografía iónica y el análisis elemental mediante plasma acoplado inductivamente. Estas ampliaciones podrían extender sus aplicaciones al seguimiento de especies inorgánicas y al análisis de materiales, incluidas operaciones vinculadas al procesamiento de litio.
La compañía comunicó que durante su ejercicio fiscal de 2026 completó tres implantaciones de laboratorios autónomos: dos sistemas destinados a Pfizer y otro instalado en una compañía farmacéutica europea, que también solicitó una segunda unidad. Asimismo, dispone de una instalación en Corea del Sur vinculada a la Asociación Coreana de Fabricantes Farmacéuticos y Biofarmacéuticos (KPBMA), concebida como centro de formación y demostración tecnológica.
Estos proyectos permiten trasladar la automatización desde el entorno de desarrollo hacia instalaciones que pueden utilizarse para investigación, formación y evaluación de nuevos procedimientos.
Según los resultados preliminares comunicados por la empresa en octubre de 2026, los ingresos del ejercicio fiscal alcanzaron los 9,3 millones de dólares canadienses, un 60 % más que el año anterior. La compañía atribuye este crecimiento a la actividad de sus laboratorios autónomos, los servicios de investigación y desarrollo por contrato y las ventas de DirectInject-LC.
La evolución comercial de estas tecnologías dependerá de su implantación en nuevos centros y de su capacidad para integrarse en los flujos de trabajo existentes. Para la industria química, la combinación de automatización experimental, instrumentación analítica y tratamiento de datos representa una vía para mejorar la reproducibilidad de las pruebas y acelerar la optimización de procesos antes de su escalado industrial.
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