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Un sistema de recirculación de agua marina instalado en Sant Elm, en el municipio de Andratx, ha permitido completar el verano de 2026 sin los episodios habituales de proliferación de microalgas registrados durante más de quince años. La solución combina tres equipos de bombeo, telecontrol y mantenimiento submarino.
La aplicación de soluciones de ingeniería hidráulica a la gestión ambiental del litoral ha permitido obtener resultados positivos en la playa de Sant Elm, situada en el municipio mallorquín de Andratx.
Tras más de quince años registrando episodios recurrentes de proliferación de microalgas que teñían sus aguas de verde durante el verano, la playa ha finalizado la temporada de 2026 sin estos fenómenos, según los datos comunicados por Facsa, compañía responsable de la instalación y gestión del sistema de recirculación de agua marina impulsado por el Ayuntamiento de Andratx.
La infraestructura, cuya puesta en marcha inicial tuvo lugar en septiembre de 2025, ha afrontado este año su primera temporada estival completa. Su funcionamiento se basa en modificar las condiciones del agua en las zonas próximas a la orilla, donde el aumento de temperatura puede favorecer la proliferación de estos microorganismos.
La solución desarrollada por Facsa incorpora tres equipos de bombeo ubicados en puntos estratégicos de la playa, encargados de captar agua marina a menor temperatura y conducirla hacia las zonas costeras más expuestas al calentamiento.
Este movimiento contribuye a reducir la temperatura del agua próxima a la orilla y genera una ligera circulación que dificulta las condiciones favorables para la aparición de microalgas. Se trata, por tanto, de una intervención sobre las condiciones físicas del entorno marino mediante una infraestructura hidráulica diseñada para actuar de forma localizada.
Una parte importante de la instalación permanece sumergida, por lo que su funcionamiento requiere supervisión y mantenimiento específicos. El sistema dispone de tecnología de telecontrol para monitorizar los equipos a distancia, detectar posibles anomalías y realizar actuaciones remotas. Este seguimiento se complementa con inspecciones periódicas del personal técnico de Facsa, revisiones submarinas mensuales y trabajos de limpieza del fondo marino.
La ejecución del proyecto también ha tenido que afrontar dificultades derivadas de las condiciones del entorno marino. En noviembre de 2025, un fuerte temporal dañó buena parte de las tuberías submarinas, lo que obligó a intervenir sobre el circuito hidráulico.
Para recuperar la instalación, Facsa contó con un equipo especializado de buceadores que llevó a cabo la reposición de prácticamente todo el sistema de conducciones y el refuerzo de los anclajes, con el objetivo de mejorar su resistencia frente a futuros temporales.
Los trabajos permitieron recuperar el funcionamiento de la infraestructura en mayo de 2026, antes del inicio de la temporada estival. Desde entonces, el sistema ha operado durante los meses de mayor temperatura sin que se hayan registrado los episodios de proliferación de microalgas habituales en años anteriores.
Con la finalización del verano, está prevista la retirada de los equipos de bombeo, sus estructuras de protección y el cableado sumergido para realizar las correspondientes tareas de mantenimiento preventivo. Estas operaciones permitirán revisar los distintos componentes de la instalación y preparar su puesta en marcha para el próximo periodo estival.
El proyecto de Sant Elm constituye un ejemplo de cómo la combinación de bombeo, monitorización remota, ingeniería hidráulica y mantenimiento especializado puede contribuir a gestionar problemas ambientales localizados. El seguimiento de su funcionamiento en las próximas temporadas permitirá comprobar la continuidad de los resultados y la capacidad de la solución para responder a las condiciones cambiantes del entorno marino.
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