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Las cámaras inteligentes y los sensores conectados a algoritmos de aprendizaje automático pueden identificar fugas, derrames, acumulaciones de polvo combustible y deficiencias en el almacenamiento de productos químicos.
La incorporación de inteligencia artificial a los sistemas de inspección visual está abriendo nuevas posibilidades para la prevención de riesgos laborales y la seguridad de proceso en instalaciones industriales.
Esta tecnología permite combinar cámaras, sensores y algoritmos de aprendizaje automático para identificar situaciones potencialmente peligrosas en tiempo real y facilitar la intervención de los equipos responsables.
Un análisis publicado por la revista Chemical Engineering el pasado 1 de noviembre recoge distintas aplicaciones de estas herramientas en el ámbito de la higiene industrial y la seguridad y salud en el trabajo. El artículo incluye las aportaciones de Eric White, miembro de la junta directiva de la American Industrial Hygiene Association (AIHA), con experiencia en gestión de higiene industrial y prevención de riesgos.
Entre los usos descritos figura la supervisión del almacenamiento de productos químicos. Los modelos de visión artificial pueden entrenarse para reconocer tipos de recipientes, leer etiquetas e identificar posibles errores de ubicación o segregación de sustancias incompatibles, como ácidos y bases. Cuando se detecta una situación anómala, el sistema puede generar una alerta para el personal de planta.
Otra aplicación es la detección de fugas, derrames y pérdidas de contención, especialmente en equipos con conexiones manuales o puntos vulnerables. Las redes de cámaras pueden identificar cambios visuales asociados a vertidos y avisar a los equipos de respuesta. También pueden ayudar a detectar acumulaciones de polvo combustible y deficiencias de limpieza que incrementen el riesgo de incendio o explosión.
La vigilancia de emisiones constituye otro ámbito de aplicación. Los algoritmos pueden analizar cambios de color, presencia de partículas o emisiones visibles anómalas, aportando información complementaria a los sistemas convencionales de monitorización ambiental. Asimismo, las cámaras pueden verificar el uso de equipos de protección individual adecuados en determinadas zonas de exposición.
La implantación de estas soluciones exige, no obstante, considerar varios factores. El volumen de datos generado, la necesidad de reducir falsos positivos y negativos y la disponibilidad de conectividad e infraestructura informática son algunos de los retos identificados. También resulta imprescindible que las cámaras instaladas en zonas clasificadas cumplan los requisitos de seguridad correspondientes, incluidas las exigencias ATEX cuando proceda.
Por todo ello, la IA visual se plantea como una herramienta complementaria a los sistemas de seguridad, detección y control existentes, capaz de ampliar la capacidad de observación de las instalaciones y facilitar una respuesta más temprana ante determinadas situaciones de riesgo.
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