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La compañía venderá por 1.450 millones de dólares su participación en el proyecto gasista North West Shelf a XRG, mientras firma un acuerdo de compra a largo plazo de combustibles sostenibles de aviación (SAF) procedentes de una futura planta en Marruecos.
Shell ha anunciado dos operaciones que reflejan la evolución de su cartera internacional de activos y productos energéticos: la venta de una participación en una de las principales infraestructuras de gas natural licuado (GNL) de Australia y un acuerdo estratégico para asegurar el suministro de combustibles renovables desde una nueva instalación prevista en Marruecos.
Por un lado, Shell Australia ha firmado un acuerdo para vender a filiales de XRG su participación no operada del 16,67 % en el proyecto North West Shelf (NWS), situado en Australia Occidental. La operación contempla un importe base de 1.450 millones de dólares, sujeto a los ajustes habituales, además de un posible pago adicional condicionado al cumplimiento de determinados hitos.
La participación incluye activos asociados a las actividades de exploración y producción (upstream), así como infraestructuras de gasoductos, transporte y procesamiento (midstream). El comprador asumirá también las obligaciones de desmantelamiento correspondientes y aportará las garantías financieras exigidas para cubrirlas.
La operación, cuyo efecto económico se establece desde el 1 de enero de 2026, está previsto que se complete en 2027, una vez obtenidas las autorizaciones regulatorias y cumplidas las condiciones acordadas.
La desinversión se enmarca en la estrategia de asignación de capital de Shell y en su decisión de concentrar inversiones en posiciones integradas de gas consideradas estratégicas. Según explicó Cederic Cremers, presidente de Integrated Gas de Shell, la venta permite materializar el valor de un activo maduro y no operado, en un momento en que North West Shelf avanza hacia un modelo de procesamiento de gas de terceros mediante el cobro de tarifas.
El proyecto NWS constituye una de las principales infraestructuras gasistas de Australia y está integrado por distintas empresas, entre ellas Woodside, Chevron, BP, Shell, MIMI y CNOOC. La instalación cuenta con una planta de procesamiento en Karratha, cuya capacidad disponible ha aumentado a medida que disminuía la producción de los yacimientos originales. Esta circunstancia está favoreciendo la incorporación de gas de terceros para su tratamiento y exportación.
La venta no supone, sin embargo, una retirada de Shell del mercado australiano ni de su negocio internacional de GNL. La compañía mantendrá sus participaciones en QGC, Prelude FLNG, Crux, Arrow Energy y Gorgon, y conserva su objetivo de incrementar las ventas globales de GNL entre un 4 % y un 5 % anual hasta 2030.
En paralelo, Shell Trading Rotterdam, filial de la compañía, ha firmado un acuerdo a largo plazo con Green Sky Manara para adquirir combustibles renovables producidos en una futura planta que Green Sky Capital proyecta desarrollar en el complejo portuario e industrial de Nador West Med, en Marruecos.
El contrato otorga a Shell derechos exclusivos de compra sobre aproximadamente 150.000 toneladas anuales de combustible sostenible de aviación (SAF) o un volumen equivalente de diésel renovable HVO. El acuerdo incluye también bionafta y biopropano.
La instalación, cuya puesta en marcha está prevista para octubre de 2028, utilizará materias primas residuales como aceites de cocina usados, grasas animales y residuos procedentes de la industria alimentaria. El proceso previsto se basa en la tecnología HEFA (Hydroprocessed Esters and Fatty Acids), que permite transformar aceites y grasas mediante hidrotratamiento para obtener combustibles compatibles con las infraestructuras de distribución y los motores de aviación actuales.
El proyecto contempla una capacidad de producción de entre 176.000 y 200.000 toneladas anuales de SAF, además de otros productos renovables como diésel, bionafta y biopropano. La iniciativa se plantea como una de las primeras instalaciones comerciales de este tipo en el norte de África y pretende combinar el suministro de materias primas locales con la recepción de otros residuos a través del puerto de Nador.
Para Shell, el acuerdo permite ampliar su red internacional de suministro de combustibles sostenibles y asegurar volúmenes futuros en un mercado condicionado por los objetivos de reducción de emisiones del transporte aéreo y las obligaciones de incorporación de SAF en distintos mercados.
Richard Jory, vicepresidente ejecutivo de Products Trading de Shell, señaló que "el acuerdo contribuye a facilitar el acceso de los clientes a combustibles bajos en carbono y a desarrollar cadenas de suministro resilientes y comercialmente viables".
Las dos operaciones muestran así dos líneas de actuación paralelas en la estrategia de Shell: optimizar su exposición a activos maduros de gas natural, manteniendo su apuesta por el GNL, y reforzar el acceso a nuevas materias primas y productos energéticos de menor intensidad de carbono.
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