por Juan Pablo Reyes, Director División Mantenimiento, y Guillermo Bailina Pérez, Dpto. Ingeniería de Mantenimiento DGH Robótica, Automatización y Mantenimiento Industrial, S.A. 16 de octubre, 2015 Artículos técnicos comentarios Bookmark and Share
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La excelencia empresarial se consigue a través del control de todos los procesos que en ella intervienen. El mantenimiento es una parte fundamental en el desempeño de la actividad industrial, y su adecuada gestión es primordial para la consecución de objetivos y metas, como la calidad total. En este artículo se expone un caso de éxito real que evidencia la importancia y trascendencia que tiene la gestión de mantenimiento en la actividad diaria en la industria.

El concepto de mantenimiento industrial ha ido evolucionando desde su origen hasta nuestros días. Comenzó a ser utilizado tras la revolución industrial, inicialmente con muy poca relevancia al ser la maquinaria muy simple; la mayoría del trabajo manual, por lo que las pocas tareas de mantenimiento estaban dedicadas básicamente a limpieza y reparar lo que se rompía (mantenimiento correctivo). A partir de la 2ª Guerra Mundial se produce el primer avance en el mantenimiento industrial, introduciéndose el concepto de la prevención. La fiabilidad de la maquinaria comienza a ser importante y se afianza la idea de que es mejor prevenir un fallo a solucionarlo una vez ocurrido (mantenimiento preventivo). Este concepto de mantenimiento se mantiene inmóvil hasta la década de los años 80, cuando la industria se mecaniza cada vez más, la dependencia de la maquinaría es cada vez mayor, y se hace imprescindible la necesidad de conocer la causa-efecto de los fallos para detectar y prevenir de manera precoz los síntomas de error, y así actuar antes de que se produzca (mantenimiento predictivo). Y es a partir de la década de los años 90 cuando la necesidad y la importancia del mantenimiento industrial en las fábricas es tal que comienza a contemplarse como una parte del concepto de calidad total, arraigándose la idea de que mediante una adecuada gestión del mantenimiento es posible aumentar la disponibilidad, disminuir los costes, aumentar la rentabilidad y, en definitiva y como bien último, aumentar la satisfacción del cliente final (gestión de mantenimiento).

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