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La industria química exige una gestión integrada de proceso, producción y negocio que responda a entornos volátiles y altas exigencias de sostenibilidad. Este artículo propone una arquitectura digital por capas, ilustrada mediante casos prácticos que muestran su impacto en eficiencia, trazabilidad y objetivos globales de las organizaciones.
Bien sabido es que la industria química no opera entre algodones. Su actividad se desarrolla sobre procesos interdependientes, materias primas variables, estrictos requisitos de calidad y una creciente presión en términos de costes, energía y sostenibilidad.
A dicha complejidad técnica, además, se le suma un entorno de mercado caracterizado por oscilaciones en la demanda, reducción de tamaños de lote y necesidad de tiempos de respuesta cada vez más cortos.
Este séquito de desafíos evidencia las limitaciones de los modelos tradicionales de automatización, basados en sistemas aislados y escasa integración transversal. Ante ello, el presente artículo plantea una arquitectura integral que combina digitalización de operaciones, gestión avanzada del dato industrial e integración entre entornos operativos y sistemas corporativos, ilustrando su aplicación mediante casos de uso representativos en el sector protagonista.