por Salvador Massip, Consultor Senior, electrostatica 4 de abril, 2017 Artículos técnicos comentarios Bookmark and Share
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La aprobación del Real Decreto 681/2003 en junio del 2003 estableció la obligatoriedad del cumplimiento de la Directiva Comunitaria 1999/92/CE conocida como ATEX 137. Desde entonces, la industria ha ido afrontando los diferentes estadios que ello comporta: la clasificación de zonas, la evaluación de riesgos de ignición y el estudio detallado de estos por especialistas

Dada su naturaleza, uno de los riesgos de ignición más insidiosos es la electrostática y, en particular, uno de los escenarios clásicos, responsable de infinidad de accidentes, ha sido el trasiego de sólidos en presencia de atmósferas explosivas, con o sin vapores. En los últimos años la utilización de contenedores flexibles intermedios, FIBCs, big bags, ha ido en aumento debido a su eficiencia en la manipulación y mejora de la logística del producto. Sin embargo, desde la óptica de seguridad, su utilización ha aumentado los riesgos en ciertos escenarios. En este sentido, aparte del incendio producido por una nube de polvo y/o vapores inflamables desplazados del reactor receptor, en algunos casos las llamas pueden prender el contenido del contenedor flexible, pudiendo llegar a producir la explosión de este. En este artículo intentaremos aportar cierta claridad sobre los riesgos durante la operación de carga y descarga de contenedores flexibles y los criterios que deben regir su utilización.

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