por Xavier Miquel Barraguer, Product Manager Iberfluid 31 de enero, 2019 Artículos técnicos comentarios Bookmark and Share
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Resulta evidente que los riesgos de explosión de producto en fase sólida pueden aparecer en muy diversos tipos de industrias: farmacéutico, químico, siderúrgico, etc. Para el caso que desarrollaremos a continuación, se va a considerar aplicaciones en una industria alimentaria.

Introducción
Una explosión de material pulverulento se puede generar siempre que se combine la presencia de polvo (con unas características determinadas) con aire en determinadas condiciones ambientales. Dicho polvo inflamable puede presentarse tanto en las fases iniciales de los procesos productivos (materia prima como granos de malta, maíz, etc.), en fases intermedias (polvo de serrín, textil, soldadura, etc.) o en productos ya manufacturados pendientes de su empaquetado (azúcar, harina, etc.).
Uno de los ejemplos donde la presencia de material pulverulento puede generar un peligro de explosión es el elevador de cangilones. Ante una visita a una planta de fabricación, es posible escuchar comentarios del tipo: “Solo transportamos grano, no puede ocurrir una explosión”, o “Apenas utilizamos ese equipo, no habrá ningún peligro”, etc. Sin embargo, no podemos obviar que el peligro en este tipo de transporte de graneles es considerable, tal como veremos a lo largo de este documento, y se deben tomar las medidas de protección adecuadas para asegurar la integridad de los operarios y la propia instalación. En la Figura 1 se puede constatar las consecuencias de una mala o inexistente integración de un sistema de protección contra explosiones en un elevador de cangilones.

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