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por José María Hernández Hernández, departamento de Química Orgánica. Facultad de Ciencias Químicas, Universidad de Salamanca. Grupo Especializado de Didáctica e Historia de la Física y de la Química de las Reales Sociedades Españolas de Física y Química 1 de septiembre, 2021 Artículos técnicos comentarios Bookmark and Share XML
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Esta publicación, lo mismo que la anterior (la parte primera se publicó en el nº 89, Marzo-2021 de Industria Química) tiene como objetivo exponer los méritos singulares de un científico que dejó una huella indeleble en la historia de la ciencia, no solo en la química, física, etc., sino en otras disciplinas, en teoría ajenas a su trayectoria formativa, como ciertas ingenierías, pero en las que cosechó éxitos relevantes y las puso al servicio de la sociedad. Sin embargo, en su país no fue valorado acorde con sus méritos, por razones políticas, al contrario que fuera de esas fronteras, donde le otorgaron los más altos honores, excepto uno, el merecidísimo Premio Nobel de Química.

Introducción
En la segunda mitad del siglo XIX y primeros años del XX desarrolló su labor científica y técnica un hombre que, formado como químico, destacó singularmente en múltiples profesiones y fue reconocido internacionalmente, excepto en su país. Además, tuvo el infortunio de que un científico de renombre boicoteara su candidatura para otorgarle el más alto galardón al que un científico puede aspirar. Se trata de exponer sus insólitas aptitudes, tanto científicas como técnicas, y valorar y admirar su contribución al progreso de otras disciplinas, como biología, medicina, etc., y, por tanto, al bienestar de la humanidad.

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