Empresas Premium
En la industria actual, la energía ha dejado de ser un recurso auxiliar para convertirse en un factor estratégico que condiciona la competitividad, la resiliencia y la sostenibilidad. A este escenario se suma que sectores como el químico y el farmacéutico dependen de gases industriales esenciales, especialmente el nitrógeno, cuya disponibilidad, calidad y flexibilidad resultan determinantes para garantizar la continuidad de los procesos, el cumplimiento normativo y la viabilidad económica.
Los costes energéticos y de suministro pueden representar entre un 15 % y un 50 % de los gastos operativos.
A ello se añaden costes indirectos asociados a la logística, el almacenamiento y la gestión de proveedores externos, lo que incrementa la presión sobre los márgenes y eleva los riesgos operativos.
Paralelamente, la creciente exigencia normativa en materia de eficiencia energética, reducción de emisiones de CO2 y trazabilidad obliga a las industrias a implantar sistemas de gestión integrales, eficientes y sostenibles.
En este contexto, la generación in situ de nitrógeno emerge como una solución estratégica. Producir el gas directamente en la planta permite ajustar la producción a la demanda real, eliminar la dependencia de terceros, reducir la logística asociada y disponer de un control total sobre la calidad del suministro. De este modo, la industria transforma un coste operativo crítico en un insumo estratégico capaz de aportar eficiencia energética, resiliencia operativa y sostenibilidad.