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La digitalización del mantenimiento ha ampliado notablemente la capacidad para observar el estado de los activos, detectar anomalías y anticipar fallos. Sin embargo, disponer de mejores datos y modelos no garantiza que sus resultados se traduzcan en decisiones coherentes de intervención, planificación e inversión.
Este artículo propone un marco conceptual orientado a cerrar ese desfase mediante una arquitectura de decisión que conecta, de forma trazable, los datos de condición con la evaluación de salud, la fiabilidad y vida remanente, el riesgo, la selección de políticas de mantenimiento, la planificación de trabajos y las decisiones de rehabilitación, renovación o sustitución.
La propuesta distingue tres horizontes de decisión —operacional, táctico y estratégico— y sitúa las tecnologías digitales, incluida la inteligencia artificial agéntica, como capacidades habilitadoras y no como el principio organizador del sistema.
Se examinan los requisitos de interoperabilidad, gobernanza, supervisión humana y madurez necesarios para implantar este enfoque, y se plantea una hoja de ruta progresiva desde la digitalización de datos hasta una gestión adaptativa del ciclo de vida. La contribución principal consiste en desplazar el foco desde la adopción de tecnologías aisladas hacia la integración explícita de las decisiones que determinan el valor y el desempeño de los activos.