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Un equipo de la Universitat Politècnica de Catalunya ha desarrollado un catalizador capaz de capturar gases de efecto invernadero y transformarlos en productos químicos de interés industrial de una forma más eficiente, sostenible y económica que las tecnologías actuales.
La investigación abre una nueva vía para reducir las emisiones de CO₂ y, al mismo tiempo, convertir un residuo climático en un recurso con valor añadido.
La tecnología se basa en un material cerámico y biocompatible: la hidroxiapatita, un compuesto abundante en la naturaleza y presente en los huesos de los seres vivos.
A diferencia de otros catalizadores, que requieren metales más caros y condiciones extremas de presión y temperatura, este nuevo sistema permite llevar a cabo las reacciones químicas en condiciones suaves, cercanas a la presión atmosférica y con temperaturas relativamente bajas. Esto facilita su aplicación industrial y reduce de forma notable el consumo energético del proceso.
El reto principal de transformar el CO₂ reside en la estabilidad de esta molécula, que necesita mucha energía para romperse y reorganizarse en nuevos compuestos.
Según explican los investigadores, muchas tecnologías actuales acaban generando más emisiones de las que consiguen reducir. El nuevo catalizador solventa este problema gracias a su estructura polarizada, que favorece la captura del gas y su conversión en productos como etanol o urea, ampliamente utilizados en sectores como la energía, la química o la agricultura.
Una de las aplicaciones más prometedoras de esta tecnología es su integración directa en instalaciones industriales con altas emisiones, como chimeneas o plantas de tratamiento. En estos entornos, el catalizador no solo permitiría reducir el CO₂ liberado a la atmósfera, sino también recuperar compuestos reutilizables que pueden reintegrarse en la cadena productiva, reforzando así los principios de la economía circular.
La viabilidad del sistema ya se ha demostrado en ensayos a escala de laboratorio y en fases piloto desarrolladas junto a empresas de distintos sectores. En uno de los proyectos industriales, la aplicación del catalizador en una incineradora permitió reducir hasta un 35 % de las emisiones de CO₂, mientras que en otros casos se logró una elevada conversión del gas en productos de valor comercial. Unos resultados que confirman el potencial de la tecnología para escalarse a entornos reales.
El desarrollo ha dado lugar a ocho patentes, además, el catalizador ha sido reconocido con el 15.º Premi UPC de Valorització de la Recerca como mejor invención aplicada al mercado, un galardón que distingue proyectos con un alto impacto social, económico y ambiental. Más allá del reconocimiento, los investigadores subrayan que se trata de una herramienta clave para transformar la gestión de los residuos gaseosos industriales. “Convertir las emisiones en materias primas no solo reduce la huella de carbono de las empresas, sino que también contribuye a disminuir la dependencia de recursos costosos y escasos, alineando innovación científica, sostenibilidad ambiental y competitividad industrial”, afirman.
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