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La petrolera española apuesta por un aumento de la producción siempre que se establezca un marco legal y comercial adecuado y estable para ello.
El consejero delegado de la compañía, Josu Jon Imaz, trasladó este mensaje directamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el contexto de la reunión que la Casa Blanca celebró hace escasos días con los principales ejecutivos del sector para abordar las perspectivas de inversión en la industria venezolana de hidrocarburos.
Esta cita se produjo tras la intervención estadounidense en el país sudamericano y la captura de Nicolás Maduro. Actualmente, Repsol extrae aproximadamente 45.000 barriles diarios brutos de petróleo en Venezuela. De lograrse las condiciones necesarias, la empresa considera factible alcanzar una cifra tres veces superior en el corto y medio plazo.
“Invirtiendo con ahínco en el país, siguiendo su recomendación, si nos lo permite, por supuesto, y dentro del marco comercial y legal que permita este crecimiento”, expuso Imaz durante la comparecencia ante Trump y el resto de líderes empresariales petroleros.
Durante el transcurso de la reunión, Imaz quiso destacar la apuesta histórica de la compañía por el mercado estadounidense de hidrocarburos. Según recordó, desde 2008, Repsol ha desembolsado 21.000 millones de dólares (unos 18.000 millones de euros) en proyectos localizados en Pensilvania, el Golfo de América, Texas y Alaska.
En relación a este último estado, el máximo responsable de la energética subrayó el descubrimiento del yacimiento de Pikka, que aportará el primer crudo en el trimestre en curso: “Y va a cambiar, va a revertir la historia de decadencia de ese gran estado de Alaska”, destacó al respecto.
En cuanto a sus operaciones en Venezuela, Imaz resaltó que la sociedad produce gas en asociación con la empresa italiana Eni, lo que contribuye significativamente a “garantizar la estabilidad de la mitad de la red eléctrica” del país.
“Por lo tanto, estamos comprometidos con esta estabilidad. Y además, estamos presentes, contamos con personal, instalaciones y capacidad técnica”, afirmó ante el auditorio de la Casa Blanca.
La presencia de Repsol en el país se articula a través de sus participaciones en licencias de gas, como Cardón IV, y en empresas conjuntas de crudo, entre ellas Petroquiriquire. Venezuela concentra actualmente el 15% de las reservas probadas de Repsol, que superan los 250 millones de barriles equivalentes de petróleo.
El valor patrimonial declarado por Repsol en Venezuela a 30 de junio era de 330 millones de euros, inferior a los 504 millones de euros reportados al cierre de 2024. Esta cifra engloba principalmente la financiación otorgada a sus filiales venezolanas, así como inversiones en Cardón IV y los créditos pendientes de cobro con PDVSA.
Como cierre de la reunión, Donald Trump solicitó a las empresas petroleras presentes que aporten 100.000 millones de dólares (aproximadamente 86.000 millones de euros) “de su propio dinero, no del Gobierno”, para reactivar la industria venezolana. A la cita acudieron, junto a Repsol, las grandes compañías estadounidenses del sector —Exxon, ConocoPhillips o Chevron—, así como otras multinacionales extranjeras, entre ellas Eni, Trafigura y Shell.
El presidente estadounidense trasladó un mensaje inequívoco: “Si no quieren entrar, solo háganmelo saber, porque tengo 25 personas que no están aquí hoy y que están dispuestas a ocupar su lugar”, afirmó Trump ante los asistentes.
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