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Con el desarrollo de la movilidad eléctrica, los requisitos de resistencia al envejecimiento de los plásticos en contacto con productos químicos están aumentando significativamente.
En particular, los frecuentes procesos de carga de la batería, que deben mantenerse a una temperatura constante, aumentan la vida útil requerida de los componentes plásticos en los vehículos bajo el capó a entre 45.000 y 55.000 horas a temperatura de funcionamiento, en comparación con las 5.000 horas de los motores de combustión convencionales. Los plásticos se utilizan en el compartimento del motor, por ejemplo, en bombas y válvulas.
Mientras que anteriormente la durabilidad de los materiales se probaba principalmente en entornos de calor por aire, BASF está transfiriendo ahora métodos probados al almacenamiento por hidrólisis, es decir, al envejecimiento en mezclas de agua y glicol.
Para ello se utiliza la ecuación de Arrhenius, que describe la relación entre la temperatura y la velocidad de reacción y permite así predecir la vida útil en condiciones normales.
Como parte de una serie de pruebas iniciadas en agosto de 2020, se examinó una poliamida de la última generación de materiales de BASF.
En este sentido, el Ultramid se caracteriza por su resistencia optimizada a la hidrólisis, su marcabilidad con láser, su refuerzo con fibra de vidrio y su bajo contenido en halógenos, por lo que cumple todos los requisitos del mercado automovilístico, incluso en el futuro.
Los resultados muestran que las propiedades de la poliamida probada pueden extrapolarse a más de 100.000 horas tras cinco años de pruebas y proporcionan a la industria automovilística del sector de los turismos y camiones la seguridad necesaria.
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