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Este hallazgo -descubierto en el prospecto Granat, en el Mar del Norte, a unos 190 kilómetros al noroeste de la ciudad noruega de Bergen- y realizado junto con las compañías Petoro y OMV Norge, podría desarrollarse mediante una conexión a la infraestructura ya instalada en el área de Gullfaks.
Según informó el pasado lunes la Dirección Noruega de Recursos Petroleros Offshore, el volumen recuperable preliminar se ubica entre 0,2 y 0,6 millones de metros cúbicos estándar de petróleo equivalente, es decir, entre 1,3 y 3,8 millones de barriles.
En cuanto a los porcentjaes de participaciones, Equinor opera la licencia con el 51% de participación. Por su parte, la estatal Petoro posee el 30% y OMV Norge el 19% restante.
Cabe destacar que el descubrimiento se produjo en el pozo exploratorio 33/12-N-3 HH, perforado en la licencia 277, otorgada allá por el año 2002, siendo el primer pozo exploratorio en ese bloque. En paralelo, el pozo 33/12-N-3 GH, perforado en la licencia 152 (adjudicada en 1988), no encontró hidrocarburos comercialmente explotables.
Según el comunicado emitido por el organismo energético, ambos pozos fueron perforados desde la licencia 050 utilizando el equipo Askeladden, en una lámina de agua de 137 metros. Tras finalizar las tareas, fueron taponados y abandonados de manera permanente. En este sentido, el objetivo geológico estaba en reservorios del Grupo Brent, del Jurásico Medio, particularmente en las formaciones Tarbert, Ness y Etive.
En el pozo exitoso (33/12-N-3 HH), la Formación Tarbert contenía gas, mientras que las formaciones Ness y Etive presentaron petróleo y condensado. En total, se registró una columna de hidrocarburos de 240 metros.
"El pozo 33/12-N-3 HH fue perforado a una profundidad vertical de 3275 metros debido a su inestabilidad. Además, el pozo de desviación técnica 33/12-3 HHT2 se perforó a profundidades medidas y verticales de 7846 y 3715 metros, respectivamente, y se terminó en la Formación Drake", señaló la cartera noruega de Recursos Offshore.
De acuerdo a información oficial, Equinor, Petoro y OMV analizan conectar Granat al sistema productivo del área de Gullfaks. Este tipo de desarrollos satelitales es habitual en el Mar del Norte, una cuenca madura donde el aprovechamiento de infraestructura instalada permite monetizar descubrimientos de menor tamaño.
El área de Gullfaks, ubicada en el bloque 34/10 en la zona norte del Mar del Norte, es uno de los desarrollos offshore más importaantes de Noruega. Su esquema productivo se apoya en tres grandes plataformas con subestructuras de hormigón: Gullfaks A, B y C, que entraron en operación entre 1986 y 1989 y que aún hoy funcionan como eje de procesamiento, almacenamiento y exportación para una amplia red de campos satélite.
Según información de Equinor, el crudo producido se transfiere a boyas de carga en el propio yacimiento, mientras que el gas es enviado por ducto a la planta de procesamiento de Karsto, cerca de Stavanger, desde donde se canaliza hacia los mercados de exportación. La plataforma Gullfaks A, además, cumple un rol logístico al recibir y despachar crudo proveniente de otros campos de la zona, entre ellos Vigdis, Visund y Snorre.
En términos operativos, las instalaciones están interconectadas. La producción de Gullfaks B se deriva hacia las plataformas A y C para su tratamiento y almacenamiento, mientras que Gullfaks C también procesa crudo proveniente del campo Tordis desde 1994.
Con el paso del tiempo, esta zona evolucionó hacia un modelo de hub regional. A su órbita se integraron desarrollos satelitales como Gullfaks South, Rimfaks, Skinfaks y Gullveig, todos operados mediante instalaciones submarinas controladas remotamente desde las plataformas principales. También el área Tordis, en el bloque 34/7, en la zona de Tampen, envía su producción a Gullfaks C para procesamiento y exportación.
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