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Japón entra en juego y planea invertir hasta 36.000 millones de dólares en proyectos estadounidenses relacionados con el petróleo, el gas y los minerales críticos, lo que supone el primer tramo de su compromiso de 550.000 millones de dólares, en virtud del acuerdo comercial alcanzado con el presidente Donald Trump.
"¡Acabamos de poner en marcha nuestro ENORME acuerdo comercial con Japón!", publicó Trump el pasado martes en las redes sociales. "La magnitud de estos proyectos es tan grande que no podrían llevarse a cabo sin una palabra muy especial: ARANCELES", apostilló el mandatario.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha justificado que los proyectos están diseñados para crear cadenas de suministro resilientes mediante la cooperación en áreas cruciales para la seguridad económica, como los minerales críticos, la energía y la inteligencia artificial. "Creemos que esta iniciativa está totalmente en línea con sus objetivos fundamentales: promover los beneficios mutuos entre Japón y Estados Unidos, garantizar la seguridad económica y fomentar el crecimiento económico", ha afirmado.
La inversión más significativa es una planta de gas natural en Ohio que se espera que genere 9,2 gigavatios de energía, según una declaración del secretario de Comercio de EEUU, Howard Lutnick. Un proyecto gigantesco que el propio Trump ha descrito como "el mayor de la historia".
Se espera que Japón invierta hasta 33.000 millones de dólares en la planta de gas, que estará dirigida por SB Energy, filial del conglomerado multinacional japonés SoftBank, según una hoja informativa del Departamento de Comercio de EEUU recogida por Bloomberg en la que se describen estas inversiones. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón ha confirmado a SoftBank como empresa participante en el proyecto.
Las empresas japonesas Toshiba e Hitachi también han expresado su interés en participar en el proyecto de gas, según declaró en la jornada de ayer a la prensa el ministro de Comercio del país, Ryosei Akazawa.
Si esa planta funcionara a plena capacidad, equivaldría a nueve reactores nucleares o, aproximadamente, a la cantidad de energía que consumen unos 7,4 millones de hogares en la mayor red eléctrica de EEUU, operada por PJM Interconnection.
El segundo proyecto es una instalación de exportación de crudo en aguas profundas en el Golfo de México, según Lutnick. La inversión de 2.100 millones de dólares en la terminal de exportación Texas GulfLink será gestionada por Sentinel Midstream y se espera que genere hasta 30.000 millones de dólares en exportaciones anuales de crudo estadounidense cuando funcione a pleno rendimiento, según la hoja informativa del Departamento de Comercio. La publicación inicial de Trump en las redes sociales sobre el proyecto sembró cierta confusión, ya que describía la inversión como una instalación de gas natural licuado.
También se espera que Japón invierta en una planta de fabricación de diamantes industriales sintéticos, que según la publicación de Trump estaría ubicada en Georgia. Los diamantes son un "insumo fundamental para la producción industrial y tecnológica avanzada", ha subrayado Lutnick.
El proyecto, una planta de granalla de diamante sintético de alta presión y alta temperatura, recibirá una inversión de 600 millones de dólares y contará con la participación de Element Six, una filial de De Beers, según el Departamento de Comercio. La granalla de diamante es utilizada por los fabricantes industriales, incluidos los sectores de semiconductores, automoción y energía, por sus propiedades de dureza.
"Ambos Gobiernos seguirán colaborando estrechamente para ultimar los detalles y garantizar el rápido inicio de estos proyectos", ha señalado el secretario jefe del Gabinete japonés, Minoru Kihara, en una rueda de prensa celebrada ayer en la que ha confirmado los proyectos.
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