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ACOGEN, COGEN España, ADAP, ANEO y AEVERSU instan al Congreso a aprobar una medida para evitar el cierre de más de 100 plantas de cogeneración en España, un sector que ha perdido ya la mitad de su capacidad desde 2019 y que resulta clave para numerosas industrias. Las asociaciones alertan de que, sin soluciones transitorias, más de un centenar de instalaciones podrían cesar su actividad entre 2026 y 2031.
Las principales patronales vinculadas a la cogeneración y a la valorización energética de residuos -ACOGEN, COGEN España, ADAP, ANEO y AEVERSU- han remitido una propuesta conjunta a los distintos grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados para reincorporar a la nueva tramitación legislativa una disposición que permita prorrogar temporalmente la actividad de instalaciones industriales que han agotado o agotarán próximamente su vida útil regulatoria, para que puedan seguir operando hasta completar inversiones y participar en las próximas subastas que el Gobierno promulgará en junio.
La propuesta busca evitar cierres irreversibles ante el inminente concurso de 1.200 MW de cogeneración, que se convocará para los próximos tres años. Se estima que más de 200 industrias concurrirán, movilizando 1.800 millones de euros en inversiones en modernización tecnológica, eficiencia energética, flexibilidad y renovables.
Según las asociaciones, la medida es esencial para garantizar la continuidad de más de un centenar de industrias pertenecientes a sectores estratégicos de la economía española, presentes en todo el territorio nacional y vinculadas a la actividad industrial, las explotaciones agroalimentarias y la valorización energética de residuos.
Las asociaciones solicitan que la medida se reincorpore a la Proposición de Ley que modifica la normativa del mercado de derechos de emisión de CO2 , donde el año pasado ya contó con el respaldo mayoritario de los grupos parlamentarios antes de que el texto fuese retirado por el Gobierno.
La cogeneración está vinculada a más de 600 industrias de sectores intensivos en el uso de energía como la alimentación, química, papel, cerámica, automóvil o refino, que representan cerca del 20% del PIB industrial y mantienen unos 200.000 empleos directos.
La medida presentada afecta intensamente a las plantas de tratamiento de purines del sector porcino —vitales para explotaciones ganaderas y empresas cárnicas—; a instalaciones vinculadas al olivar y al sector orujero, que gestionan los subproductos del 40% de la producción nacional del aceite de oliva; y a las plantas de valorización energética que gestionan los residuos de más de 400 municipios de Galicia y País Vasco, cuyo final de vida regulada pone en riesgo sus contribuciones. La cogeneración no es solo una tecnología energética, es una infraestructura estratégica que refuerza el país.
Para las asociaciones empresariales, la reapertura de la tramitación parlamentaria de la Ley de CO2 ofrece la oportunidad de desbloquear una solución transitoria en coordinación con el marco de inversión para la cogeneración que aprobará el Ejecutivo en junio, cuya tramitación se ha demorado cuatro años convirtiéndose en un problema industrial que ha ocasionado la paralización de numerosas plantas que han visto finalizar su vida útil regulada sin opción a modernizarse.
“El Congreso tiene ahora la oportunidad de recuperar una medida que ya había generado un elevado consenso político e industrial y que puede evitar un mayor deterioro del tejido productivo aportando confianza para mantener e impulsar la industria en España”, señala el director general de ACOGEN, Javier Rodríguez. “La clave es impedir que muchas instalaciones industriales y de gestión de residuos desaparezcan antes de poder acometer sus inversiones de renovación: mantener la competitividad es esencial en los actuales escenarios energéticos cambiantes”, añade.
La medida propuesta tendría carácter transitorio hasta 2031 y permitiría acompasar la continuidad operativa de las instalaciones con el desarrollo del nuevo ciclo inversor de modernización tecnológica y descarbonización previsto para el sector.
El deterioro sin precedentes sufrido por la cogeneración en España está en la base de las dificultades que están sufriendo cientos de industrias por todo el país. España ha perdido el 50% de su cogeneración industrial desde 2019, pasando de representar el 12% de la electricidad nacional a apenas el 6%, y podría caer al 3% en 2030 si no se actúa. La mitad de las plantas están paradas y más de un centenar de instalaciones adicionales pararán entre 2026 y 2031 si no se adoptan soluciones transitorias.
“España no está ante un riesgo hipotético: ya ha perdido la mitad de su cogeneración industrial. Detrás de muchas plantas hay industrias estratégicas, empleo industrial y actividad económica repartida por toda la geografía nacional”, señala el director general de ACOGEN.
La cogeneración tiene un fuerte impacto territorial y empleo asociado. Las plantas están ligadas a industrias estratégicas repartidas por toda España en un debate que también afecta a la gestión sostenible de los residuos y a la economía circular.
Javier Rodríguez recuerda la importancia de la cogeneración para la seguridad y estabilidad del sistema eléctrico por su capacidad para aportar generación firme y síncrona distribuida por todo el territorio, contribuyendo al control de tensión, frecuencia y a la resiliencia energética del país. “En un contexto internacional marcado por la volatilidad energética y las tensiones geopolíticas, debilitar la capacidad industrial eficiente también tiene implicaciones sobre la seguridad de suministro”. “Con la caída de la cogeneración, estamos perdiendo eficiencia energética, competitividad industrial y debilitando la operación del sistema eléctrico al mismo tiempo”, resumió.
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