Empresas Premium
Repsol y la naviera Maersk han realizado con éxito el primer suministro de bioetanol a un buque en el Puerto de Barcelona, una operación que marca un nuevo avance en la descarbonización del transporte marítimo y consolida el papel de los combustibles renovables como alternativa para reducir las emisiones del sector.
La operación consistió en el abastecimiento de 2.800 toneladas de bioetanol al portacontenedores Antonio Maersk, convirtiéndose en la primera operación de este tipo realizada en el enclave portuario catalán.
El suministro fue efectuado por el buque de abastecimiento Badia Candela, operado por Mureloil para Repsol y preparado para suministrar tanto combustibles convencionales como nuevas soluciones energéticas de bajas emisiones.
Con esta operación, el Puerto de Barcelona demuestra que dispone de la infraestructura, la logística y la capacidad operativa necesarias para atender la creciente demanda de combustibles marinos basados en alcoholes, una de las alternativas que está ganando protagonismo para reducir la huella de carbono del transporte marítimo internacional.
El bioetanol se perfila como uno de los combustibles renovables con mayor potencial para determinados segmentos del transporte marítimo. Al producirse a partir de materias primas de origen renovable, permite reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a los combustibles fósiles convencionales, especialmente cuando se emplea en motores adaptados o en mezclas específicas.
La operación realizada por Repsol y Maersk responde a la creciente demanda de soluciones que permitan avanzar en el cumplimiento de los objetivos de descarbonización fijados por la Organización Marítima Internacional (OMI) y por la normativa europea FuelEU Maritime, que impulsan el uso de combustibles con menor intensidad de carbono en el transporte marítimo.
Este primer suministro de bioetanol se enmarca en la estrategia de Repsol para ampliar su cartera de combustibles renovables destinados a sectores donde la electrificación resulta más compleja, como el transporte marítimo, la aviación o el transporte pesado.
La compañía ya produce combustibles renovables en distintos complejos industriales españoles y continúa desarrollando nuevas capacidades para fabricar diésel renovable, combustible sostenible para aviación (SAF), gasolina renovable y, en los próximos años, metanol renovable, ampliando así su oferta para los distintos modos de transporte.
Para Maersk, la operación supone un nuevo paso dentro de su estrategia para reducir las emisiones de carbono de su actividad logística. La naviera mantiene una intensa apuesta por combustibles alternativos, entre ellos el metanol renovable, el bioetanol y otras soluciones de bajas emisiones, además de incorporar progresivamente nuevos buques preparados para operar con estos combustibles.
La compañía considera que la disponibilidad de combustibles sostenibles en puertos estratégicos será determinante para acelerar la transición energética del transporte marítimo internacional.
La operación también refuerza la posición del Puerto de Barcelona como uno de los principales centros europeos para el suministro de combustibles alternativos destinados al sector marítimo.
En los últimos años, el puerto ha impulsado diferentes iniciativas orientadas a facilitar el abastecimiento de combustibles de bajas emisiones y convertirse en un referente para la transición energética del transporte marítimo en el Mediterráneo. El éxito de esta primera operación con bioetanol confirma la preparación de sus infraestructuras para incorporar nuevas soluciones energéticas conforme evolucionen las necesidades del mercado.
La descarbonización del sector naval constituye uno de los mayores retos de la transición energética, ya que los buques de gran tamaño requieren combustibles de elevada densidad energética difíciles de sustituir mediante electrificación.
En este contexto, biocombustibles, metanol renovable, e-fuels e hidrógeno se perfilan como algunas de las principales alternativas para reducir las emisiones del transporte marítimo sin modificar de forma radical la operativa de las flotas existentes.
La operación realizada por Repsol y Maersk pone de manifiesto que estas soluciones ya están comenzando a desplegarse a escala comercial y refuerza el papel de la industria química y energética en el desarrollo de nuevos combustibles sostenibles para uno de los sectores más complejos de descarbonizar.
|