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Ante las informaciones publicadas en los últimos días sobre la entrada en aplicación del Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), EsPlásticos considera necesario aclarar qué medidas entran en aplicación el próximo 12 de agosto y cuáles se aplicarán de forma progresiva en los próximos años.
"El 12 de agosto comienza a aplicarse el Reglamento europeo de Envases, pero no todas sus medidas entran en vigor ese mismo día. Desde esa fecha sí serán exigibles nuevas obligaciones para los operadores económicos, como algunos de los requisitos de sostenibilidad y documentación técnica, la denominada Declaración de conformidad, o las restricciones sobre PFAS, mientras que otras medidas, como la prohibición de determinados envases monodosis en hostelería o la puesta en marcha del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) para botellas, bricks y latas de bebidas, no entran en vigor ahora y cuentan con un calendario de aplicación posterior. Explicar con claridad qué cambia ahora y qué lo hará más adelante es fundamental para evitar confusión y ofrecer seguridad jurídica a las empresas", señala Isabel Goyena, desde EsPlásticos.
Es fundamental que cada agente de la cadena de valor identifique si le corresponde la condición de "fabricante" o "productor", en función del tipo de envase, de quién encarga su diseño, de quién es responsable de la marca del producto envasado y de las excepciones previstas para las microempresas.
A partir del 12 de agosto, los fabricantes solo podrán introducir en el mercado envases que cumplan los requisitos del Reglamento aplicables en cada fase temporal de su implantación. Para ello deberán realizar una evaluación de conformidad, elaborar la documentación técnica correspondiente y emitir una declaración UE de conformidad.
La documentación deberá adaptarse a medida que entren en aplicación nuevas obligaciones, de acuerdo con el calendario previsto por el propio Reglamento, reforzando así la trazabilidad y el control sobre los envases comercializados. Por ejemplo, las medidas de contenido en reciclado para los plásticos del PPWR entrarán en vigor a partir de 2030.
No podrán introducirse en el mercado envases destinados al contacto con alimentos que contengan PFAS por encima de los límites establecidos por el Reglamento. La medida afecta a envases de cualquier material y obligará a revisar materiales y proveedores para garantizar su cumplimiento.
El límite máximo para la suma de plomo, mercurio, cadmio y cromo VI se mantiene en 100 ppm, pero el Reglamento exige que su cumplimiento pueda demostrarse documentalmente mediante la evaluación de conformidad. Este requisito también afecta a todos los envases, independientemente del material del que estén fabricados.
Para comercializar un envase como reutilizable ya no bastará con que esté diseñado para varios usos y cumpla el resto de los requisitos exigidos por el PPWR. También deberá formar parte de un sistema de reutilización que permita su recogida, reacondicionamiento y nueva utilización. En España este requisito ya estaba contemplado en el Real Decreto de Envases.
El Reglamento armoniza las obligaciones derivadas de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP). Cuando un fabricante venda un producto envasado directamente a un usuario final establecido en otro Estado miembro, adquirirá la condición de productor en ese país y deberá designar allí un representante autorizado para cumplir las obligaciones de RAP.
La entrada en aplicación del Reglamento no supone la prohibición inmediata de determinados envases monodosis utilizados en hostelería, como sobres de salsas, azúcar o leche para el café. Esta medida está prevista para 2030 y el propio Reglamento contempla excepciones para determinados usos. Además, se espera que en 2027 la Comisión Europea publique una guía interpretativa para facilitar su aplicación.
Tampoco entra en funcionamiento el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) para envases de bebidas de un solo uso (botellas, latas y bricks). Cuando se implante, el consumidor abonará un depósito mínimo de 10 céntimos al comprar la bebida y recuperará ese importe al devolver el envase. Su implantación en España no está vinculada a la entrada en aplicación del Reglamento europeo de Envases.
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