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La compañía española Catalyxx invertirá 120 millones de euros en la construcción de la primera planta química renovable de Portugal, una instalación que producirá biocombustibles avanzados y productos químicos renovables a partir de bioetanol de segunda generación.
El proyecto, que se ubicará en el municipio de Sines, refuerza la apuesta de la empresa por la descarbonización de la industria química y la sustitución de materias primas fósiles por alternativas de origen renovable.
La futura planta contará con una capacidad de producción de hasta 55.000 toneladas anuales y utilizará la tecnología desarrollada por Catalyxx para transformar bioetanol en compuestos químicos de alto valor añadido destinados a sectores como la química, la cosmética, los detergentes o los combustibles sostenibles.
La nueva instalación será la primera planta industrial de la compañía y permitirá fabricar alcoholes superiores renovables, productos que pueden emplearse como materias primas para múltiples aplicaciones industriales y como alternativa a los derivados del petróleo.
La inversión forma parte de la estrategia de expansión internacional de Catalyxx y contribuirá a fortalecer el polo industrial de Sines, uno de los principales complejos energéticos y petroquímicos de Portugal.
El proceso desarrollado por la empresa convierte bioetanol procedente de fuentes renovables en moléculas químicas utilizadas habitualmente por la industria, facilitando la producción de productos químicos con una menor huella de carbono y favoreciendo el desarrollo de cadenas de valor más sostenibles.
Con ello, la compañía pretende ofrecer al mercado una alternativa para avanzar en la descarbonización de la industria química, reduciendo la dependencia de materias primas de origen fósil sin modificar significativamente los procesos industriales de los clientes.
Las obras de construcción comenzarán previsiblemente durante 2027, con el objetivo de que la planta entre en funcionamiento en 2028.
Según Catalyxx, la instalación generará empleo cualificado y contribuirá al desarrollo de un nuevo ecosistema industrial ligado a la química renovable, reforzando el posicionamiento de la Península Ibérica como un polo de producción de productos químicos sostenibles.
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