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BP, Chevron, Eni, ExxonMobil, Shell y TotalEnergies podrían rozar un beneficio conjunto de 45.000 millones de dólares en el segundo trimestre, favorecidas por la escalada de los precios del petróleo y la fortaleza del mercado energético.
Las seis mayores compañías petroleras y gasísticas del mundo podrían cerrar el segundo trimestre de 2026 con un beneficio neto conjunto cercano a los 45.000 millones de dólares, una cifra que prácticamente duplica las previsiones realizadas hace apenas unos meses y que confirma el fuerte resurgimiento de la rentabilidad del sector.
Las estimaciones afectan a BP, Chevron, Eni, ExxonMobil, Shell y TotalEnergies, que se han visto favorecidas por el repunte de los precios internacionales del petróleo, impulsado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y por una mayor demanda energética derivada de las olas de calor registradas durante el verano.
Según cifras de la Unión Europea, las subvenciones a los combustibles fósiles dentro del bloque alcanzaron aproximadamente los 136.000 millones de euros (154.880 millones de dólares) en 2022, un fuerte aumento con respecto a los 60.000 millones de euros de 2021. Si bien esta tendencia se ha ralentizado tras la estabilización del mercado energético, muchas políticas de apoyo continuaron en 2023.
De mantenerse esta tendencia durante la segunda mitad del año, el beneficio conjunto de estas compañías podría situarse en torno a los 147.000 millones de dólares al cierre de 2026, consolidando uno de los ejercicios más rentables para la industria del petróleo y el gas de los últimos años.
La recuperación de los resultados responde principalmente al incremento del precio del crudo, consecuencia de la incertidumbre sobre el suministro procedente de Oriente Medio, una región que continúa desempeñando un papel determinante en el equilibrio energético mundial.
No obstante, el impacto positivo sobre las cuentas de resultados suele producirse con cierto retraso. En una primera fase, las compañías deben absorber el efecto de los contratos de cobertura, el aumento de determinados costes operativos y el ajuste de la producción. Es posteriormente cuando los contratos de venta reflejan plenamente los nuevos precios del petróleo.
En este contexto, ExxonMobil podría registrar uno de los mayores avances del sector, con unas ganancias ajustadas próximas a 15.700 millones de dólares durante el segundo trimestre, mientras que Chevron también mejoraría de forma significativa los resultados obtenidos durante los primeros meses del ejercicio.
La mejora de la rentabilidad de las grandes petroleras ha vuelto a situar sobre la mesa el debate acerca de la tributación de los denominados beneficios extraordinarios derivados de las crisis energéticas.
Diversas organizaciones internacionales sostienen que parte de estos ingresos debería destinarse a financiar políticas de adaptación al cambio climático y acelerar la transición energética. Entre ellas, Oxfam plantea la creación de un impuesto global sobre los beneficios extraordinarios del sector del petróleo, el gas y el carbón, con el objetivo de generar recursos destinados a los países más vulnerables frente al cambio climático.
Al mismo tiempo, varios gobiernos europeos han mostrado su interés por estudiar nuevos mecanismos fiscales aplicables a este tipo de beneficios, en un contexto en el que la Unión Europea continúa impulsando la descarbonización sin renunciar, por el momento, a garantizar la seguridad del suministro energético.
A pesar del crecimiento de las energías renovables y de las inversiones destinadas a reducir las emisiones, la evolución prevista para 2026 pone de manifiesto que la economía mundial continúa dependiendo en gran medida del petróleo y del gas natural.
Las perspectivas de resultados para las grandes compañías del sector reflejan que los combustibles fósiles siguen desempeñando un papel esencial en el sistema energético internacional y que las fluctuaciones geopolíticas continúan teniendo un impacto directo tanto en los mercados como en la rentabilidad de las principales empresas energéticas.
En este sentido y, si se confirman las previsiones actuales, 2026 podría convertirse en uno de los años más exitosos para la industria del petróleo y el gas en la historia reciente.
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