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Shell ha despertado el interés de varios grandes grupos industriales y financieros ante la posible venta de sus activos químicos en Estados Unidos, una operación que podría alcanzar un valor de hasta 8.000 millones de dólares. Entre los potenciales compradores figuran ExxonMobil y LyondellBasell, según informó el Financial Times y recogió Reuters.
La posible desinversión forma parte de la estrategia de Shell para reducir su exposición a determinados negocios químicos y concentrar sus recursos en áreas consideradas prioritarias, especialmente la exploración y producción de petróleo y gas y las actividades de comercialización.
Los activos objeto de interés incluyen instalaciones situadas en Luisiana, Texas y Pensilvania, dedicadas a la producción de productos químicos utilizados posteriormente en sectores como los plásticos, los detergentes y la industria farmacéutica.
Los posibles interesados habrían presentado ya ofertas no vinculantes, aunque las propuestas no necesariamente contemplan la adquisición del conjunto de los activos. Algunos compradores estarían interesados en determinadas instalaciones o negocios concretos.
Además de ExxonMobil y LyondellBasell, entre los grupos que habrían mostrado interés también se encuentra la firma de capital privado Apollo Global Management y la división química de Kuwait Petroleum Corporation.
Uno de los activos más relevantes de la cartera es el complejo de Monaca, en Pensilvania, una instalación petroquímica en la que Shell realizó una inversión aproximada de 14.000 millones de dólares. La valoración actual de la posible venta, que podría situarse en torno a los 8.000 millones para el conjunto de los activos estadounidenses, refleja las dificultades que ha atravesado el negocio químico en un contexto marcado por la sobrecapacidad global y la debilidad de determinados mercados.
La posible operación se enmarca en una estrategia más amplia de Shell para reorganizar su cartera de negocios. La compañía ya había señalado su intención de reducir progresivamente su presencia en determinadas actividades químicas y concentrarse en negocios con mayores retornos.
El grupo ha considerado durante los últimos años que parte de sus inversiones en química y renovables no han alcanzado los resultados esperados, mientras que sus actividades vinculadas al petróleo y al gas continúan siendo el principal motor de generación de beneficios.
Por su parte, una eventual adquisición por parte de ExxonMobil reforzaría su posición como uno de los principales grupos integrados del sector energético y petroquímico estadounidense. Para LyondellBasell, especializada precisamente en la producción de polímeros y productos petroquímicos, la operación también podría representar una oportunidad para ampliar o reforzar su capacidad industrial.
Por el momento, Shell y las compañías citadas como posibles compradores no han confirmado oficialmente la operación, por lo que el proceso continúa en una fase preliminar y podría evolucionar en diferentes direcciones durante los próximos meses.
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