Empresas Premium
Un nuevo estudio científico pone el foco sobre una de las principales lagunas de conocimiento en materia de seguridad química: la falta de información sobre miles de sustancias utilizadas o presentes en materiales en contacto con alimentos.
La investigación, publicada en Environmental Science & Technology por científicos de la Food Packaging Forum Foundation, analiza más de 15.000 sustancias químicas que pueden utilizarse o encontrarse en envases alimentarios, utensilios de cocina y otros materiales destinados al contacto con alimentos. Según sus resultados, alrededor del 87 % carece de datos de seguridad adecuados para evaluar de forma completa sus posibles efectos sobre la salud.
El estudio identifica 1.222 sustancias químicas cuya peligrosidad para la salud humana ya está documentada, mientras que más de 13.000 no disponen de información pública suficiente para determinar si pueden considerarse seguras.
Ante esta situación, los investigadores proponen sustituir el análisis individual de cada sustancia por un enfoque basado también en la agrupación según estructura química. El objetivo es identificar de manera más eficiente sustancias que puedan presentar características similares a otras ya consideradas peligrosas.
El trabajo identifica 38 grupos químicos prioritarios, entre los que se encuentran PFAS, ortoftalatos, alquilfenoles, organofosfatos, isocianatos y aminas aromáticas primarias. En estos grupos se concentran 3.547 sustancias químicas que, por su similitud estructural con compuestos peligrosos conocidos, podrían convertirse en sustitutos problemáticos si estos últimos son restringidos.
Los autores advierten así del riesgo de las denominadas “sustituciones indeseables”: retirar una sustancia problemática del mercado y reemplazarla por otra químicamente muy similar que todavía no haya sido suficientemente evaluada.
La propuesta plantea aplicar este sistema de agrupación para priorizar ensayos, restricciones legales o eliminaciones progresivas, mientras se generan los datos toxicológicos que actualmente faltan.
La problemática también adquiere relevancia industrial a medida que aumenta la evidencia sobre la migración de sustancias desde los materiales de contacto hacia los alimentos. Investigaciones anteriores han señalado la presencia en el organismo humano de miles de sustancias químicas asociadas a materiales en contacto con alimentos, entre ellas PFAS, ftalatos y bisfenoles.
El estudio publicado ahora incorpora además la lista FCCprio, que recoge sustancias químicas peligrosas conocidas presentes en materiales en contacto con alimentos, y la herramienta interactiva FCCgroup, diseñada para identificar si determinadas sustancias pertenecen a alguno de los 38 grupos prioritarios.
La investigación, titulada Prioritizing and Grouping Food Contact Chemicals – From chaos to clarity, está firmada, entre otros, por Helene Wiesinger, Jane Muncke y Albert Anguera Sempere y fue publicada online el 1 de septiembre de 2026.
|