Empresas Premium
El Consejo Europeo de la Industria Química (Cefic) destaca cuatro nuevas aplicaciones que llevan la circularidad desde el diseño de productos hasta la sustitución de materias primas fósiles.
La industria química europea está acelerando el desarrollo de materiales capaces de reducir la dependencia de recursos fósiles y mejorar la circularidad de productos y procesos industriales. Así lo pone de manifiesto Cefic, que esta semana ha incorporado cuatro nuevas iniciativas a su plataforma ChemistryCan, con ejemplos que abarcan desde el sector textil hasta la sustitución de materias primas convencionales.
Las nuevas aplicaciones muestran cómo la innovación química está abordando algunos de los principales retos asociados a la sostenibilidad industrial: el uso de materias primas renovables, el diseño para el reciclaje, la reducción del empleo de disolventes y el desarrollo de materiales con nuevas prestaciones.
Uno de los desarrollos destacados corresponde a UPM, que ha desarrollado una solución de poliéster basada íntegramente en carbono renovable procedente de madera. La propuesta pretende sustituir las materias primas fósiles utilizadas tradicionalmente en la fabricación de poliéster sin necesidad de modificar sustancialmente las infraestructuras industriales existentes.
El poliéster es una de las fibras sintéticas más utilizadas en el sector textil. Su producción convencional depende de materias primas fósiles, entre ellas el monoetilenglicol (MEG) y el ácido tereftálico purificado (PTA).
La alternativa desarrollada por UPM combina nafta renovable producida en su biorrefinería de Lappeenranta, en Finlandia, con monoetilenglicol de origen biológico producido en Leuna, Alemania.
La primera instalación convierte residuos procedentes de la producción de pasta de papel en nafta renovable, que posteriormente puede utilizarse para producir ácido tereftálico. En paralelo, la planta alemana produce BioMEG a partir de madera.
El resultado es una cadena de valor integrada que permite fabricar poliéster utilizando carbono procedente de recursos renovables en lugar de carbono fósil. Además, la solución está planteada como un material drop-in, por lo que puede incorporarse a los procesos industriales existentes sin requerir modificaciones importantes.
Para la industria química, este aspecto resulta especialmente relevante. La sustitución de materias primas fósiles no tiene por qué implicar necesariamente una transformación completa de las instalaciones existentes, sino que puede apoyarse en nuevas materias primas compatibles con las tecnologías y cadenas productivas actuales.
Otra de las iniciativas destacadas por Cefic aborda el problema desde una perspectiva diferente: el propio diseño del producto.
RadiTex ha desarrollado un chaleco deportivo fabricado íntegramente con nailon, utilizando un hilo de poliamida de alta tenacidad desarrollado originalmente para aplicaciones técnicas exigentes, como la navegación y los paracaídas.
El empleo de un único material facilita la recuperación del producto cuando llega al final de su vida útil. El nailon recuperado puede volver a transformarse en materia prima para aplicaciones técnicas de altas prestaciones.
La estrategia busca, por tanto, integrar la circularidad desde el comienzo de la cadena de valor: seleccionar los materiales teniendo en cuenta no solo las prestaciones durante el uso, sino también su recuperación posterior.
Este planteamiento de diseño monomaterial puede extenderse a otras aplicaciones textiles, como prendas de vestir, accesorios, mobiliario o elementos de interior.
La digitalización de la industria textil también está generando nuevas oportunidades para la química.
Cefic destaca asimismo una tecnología de recubrimientos de base agua desarrollada para la impresión digital de textiles. La solución permite combinar calidad de impresión y durabilidad reduciendo la dependencia de formulaciones basadas en disolventes orgánicos.
El uso de agua como vehículo puede contribuir a reducir las emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV) a lo largo de las diferentes etapas del proceso, desde la polimerización hasta la fabricación final del tejido.
La tecnología responde además a una tendencia creciente en la industria textil: la impresión digital permite fabricar series más pequeñas y personalizadas, reduciendo los tiempos de respuesta y proporcionando una mayor flexibilidad productiva.
En este caso, la innovación química actúa como habilitadora de una transformación industrial que combina digitalización, eficiencia productiva y reducción del impacto ambiental.
La cuarta iniciativa presentada por Cefic aborda la incorporación de propiedades antimicrobianas en superficies textiles.
Covestro y Heraeus Precious Metals han desarrollado conjuntamente recubrimientos textiles que combinan una tecnología de poliuretano de base agua con una solución antimicrobiana destinada a reducir la presencia de microorganismos como bacterias, hongos y virus sobre las superficies.
La tecnología puede integrarse en los procesos habituales de fabricación de textiles recubiertos, sin necesidad de modificar las líneas de producción existentes. Los materiales resultantes combinan prestaciones antimicrobianas con resistencia, facilidad de limpieza y una superficie suave.
El sistema emplea una reacción catalítica basada en dos metales preciosos y la humedad presente en el aire para generar especies reactivas de oxígeno. Estas reacciones permiten mantener la actividad antimicrobiana a lo largo del tiempo.
Sus posibles aplicaciones incluyen textiles utilizados en vehículos, lugares de trabajo y otros espacios de uso intensivo, donde las superficies pueden estar más expuestas a microorganismos.
Los cuatro desarrollos seleccionados por Cefic muestran que la transición hacia modelos más circulares no depende de una única tecnología.
La sustitución del carbono fósil por carbono renovable, el diseño de productos monomateriales, los recubrimientos de base agua y la incorporación de nuevas funcionalidades a los materiales representan diferentes vías para reducir el impacto ambiental manteniendo las prestaciones que demanda la industria.
Además, varias de estas soluciones tienen un elemento común: su integración en cadenas productivas existentes. Esta característica puede resultar determinante para acelerar la implantación industrial de nuevas tecnologías, ya que reduce las barreras asociadas a la sustitución completa de infraestructuras y procesos.
Cefic sitúa estos casos dentro de ChemistryCan, una iniciativa destinada a mostrar aplicaciones concretas mediante las que la industria química está contribuyendo a la sostenibilidad y a la transformación de otros sectores industriales.
El mensaje que trasladan estos ejemplos es especialmente relevante para Europa: la transición hacia una industria más circular no pasa únicamente por consumir menos recursos, sino también por desarrollar nuevos materiales, transformar las materias primas y rediseñar los productos para que puedan permanecer más tiempo dentro de los ciclos industriales.
En este proceso, la química vuelve a ocupar una posición transversal, al proporcionar tanto las materias primas como las tecnologías necesarias para transformar sectores como el textil, la automoción, la construcción o los bienes de consumo.
|