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La compañía estadounidense analiza desprenderse de su participación del 35% en Sadara Chemical, en plena crisis de la industria química y ante las dificultades operativas provocadas por el conflicto en Oriente Medio.
Dow está estudiando la posibilidad de salir de Sadara Chemical Company, la alianza petroquímica que mantiene con Saudi Aramco en Arabia Saudí y que supuso una inversión superior a 20.000 millones de dólares. La operación formaría parte de la estrategia de la compañía estadounidense para revisar su cartera de activos y mejorar la rentabilidad en un contexto prolongado de debilidad del mercado químico.
Dow posee actualmente el 35% de Sadara, mientras que Saudi Aramco controla el resto del capital. Según las informaciones publicadas, Aramco podría aprovechar la situación para adquirir la participación de su socio estadounidense, aunque también podrían presentar ofertas otros inversores estratégicos o financieros. Por el momento, no se ha tomado ninguna decisión definitiva y Dow podría finalmente optar por mantener su participación.
Sadara fue creada en 2011 como una alianza entre Dow y Aramco y cuenta con un complejo industrial situado en Jubail Industrial City II, en la costa oriental de Arabia Saudí. La instalación integra 26 plantas de fabricación y dispone de una capacidad superior a tres millones de toneladas anuales de productos químicos y plásticos.
El complejo produce una amplia gama de productos, entre ellos polietileno, elastómeros, polioles, isocianatos y glicoles, destinados a sectores como automoción, construcción, electrónica y envases. Su configuración permite además aprovechar la integración entre las materias primas suministradas por Aramco y la tecnología y experiencia química de Dow.
La posible salida de Dow se produce en un escenario especialmente complicado para el sector. La compañía afronta una demanda débil, un exceso de capacidad global, mayores costes de producción en Europa y un entorno regulatorio cambiante, factores que están presionando los márgenes de los grandes fabricantes químicos.
A estas dificultades se han sumado las consecuencias del conflicto en Oriente Medio, que durante este año ha provocado interrupciones en los flujos de petróleo y productos petroquímicos, problemas en las cadenas de suministro y un aumento de los costes de transporte y operación. Las operaciones de Sadara también se vieron afectadas y la producción del complejo llegó a detenerse temporalmente debido a las alteraciones en la cadena de suministro.
La situación financiera de la participación de Dow también refleja estas dificultades. A 30 de junio, la compañía registraba un saldo de inversión negativo de 793 millones de dólares en Sadara y había suspendido durante el primer trimestre el reconocimiento de pérdidas procedentes de la empresa conjunta.
La eventual salida de Dow supondría un importante cambio en una alianza considerada durante años como estratégica para ambas compañías y podría reforzar todavía más el papel de Saudi Aramco en la industria química y petroquímica downstream del país.
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