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El proyecto Greensand Future, liderado por INEOS Energy junto con Harbour Energy y la compañía estatal danesa Nordsøfonden, ha iniciado su operación comercial en el mar del Norte y se ha convertido en el primer proyecto de almacenamiento permanente de CO₂ a escala comercial de la Unión Europea.
La infraestructura se encuentra en el antiguo yacimiento petrolífero Nini West, situado aproximadamente a 250 kilómetros de la costa de Dinamarca. El CO₂ se transporta hasta una terminal específica en el puerto de Esbjerg y, posteriormente, se traslada por barco hasta el emplazamiento offshore, donde se inyecta a unos 1.800 metros bajo el lecho marino.
En su primera fase comercial, Greensand puede almacenar hasta 400.000 toneladas de CO₂ al año. El proyecto ha sido diseñado para aumentar progresivamente su capacidad hasta alcanzar un potencial de entre 4 y 8 millones de toneladas anuales, a medida que se incorporen nuevas fuentes de CO₂ capturado.
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que integra las distintas etapas necesarias para el almacenamiento permanente de carbono: captura, licuefacción, transporte y almacenamiento geológico.
En la fase inicial, INEOS prevé obtener principalmente el CO₂ de plantas danesas de producción de biometano. Tras su captura y licuefacción, el gas se transporta por carretera hasta la terminal de Esbjerg, donde se almacena temporalmente antes de ser embarcado en el Carbon Destroyer 1, un buque específicamente diseñado para el transporte de CO₂.
El CO₂ se almacena finalmente en el antiguo yacimiento petrolífero Nini West, cuya integridad ha sido evaluada por las autoridades geológicas danesas y cuya seguridad ha sido verificada por DNV. El proyecto cuenta además con 41 millones de euros de financiación del Innovation Fund de la Unión Europea y contempla almacenar alrededor de 2,4 millones de toneladas de CO₂ durante sus primeros ocho años.
La puesta en marcha de Greensand representa así un nuevo paso en el desarrollo de una infraestructura europea para el transporte y almacenamiento permanente de CO₂, especialmente relevante para sectores industriales cuyas emisiones residuales son difíciles de eliminar mediante electrificación u otras tecnologías de descarbonización.
La Comisión Europea considera el almacenamiento geológico de carbono una de las herramientas necesarias para reducir las emisiones de industrias difíciles de electrificar, como el cemento, el acero o determinados procesos químicos. La propia Comisión calcula que la UE necesitará alrededor de 250 millones de toneladas anuales de capacidad de almacenamiento en 2040 para cumplir sus objetivos climáticos.
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