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Shell utilizará drones para inspeccionar sus plataformas petrolíferas en alta mar después del paso de huracanes, con el objetivo de reducir los tiempos de evaluación de daños y acelerar la reanudación de las operaciones.
La iniciativa, autorizada por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) a comienzos de 2026, permitirá realizar inspecciones aéreas sin esperar a que los equipos de evaluación puedan desplazarse hasta las instalaciones en helicóptero.
El proyecto se desarrollará inicialmente en el golfo de México, donde los fenómenos meteorológicos extremos pueden obligar a evacuar al personal y detener temporalmente la producción. Según la información publicada por Ámbito, Shell estima que la recuperación de la actividad un día antes tras una tormenta de gran intensidad podría generar ahorros cercanos a los 50 millones de dólares en tres años.
Los drones, alimentados por baterías y con una anchura aproximada de 76 centímetros, se alojarán en cajas resistentes a los huracanes instaladas en las propias plataformas. Una vez que las condiciones meteorológicas permitan operar, podrán volar alrededor de las estructuras para obtener imágenes detalladas de los equipos, detectar posibles fugas y localizar daños.
Las imágenes se transmitirán en directo a tierra mediante la red satelital Starlink, lo que permitirá a los equipos técnicos evaluar el estado de las instalaciones y planificar las actuaciones necesarias antes de enviar de nuevo a los trabajadores.
Actualmente, las inspecciones posteriores a un huracán pueden requerir el desplazamiento de inspectores en helicóptero y consumir aproximadamente una jornada entre la movilización y la evaluación de las condiciones de seguridad. La inspección mediante drones busca acortar este proceso y reducir la espera antes de recuperar la producción, sin sustituir los protocolos de seguridad necesarios para el regreso de las plantillas.
Shell prevé instalar el primer dron del proyecto, denominado IRN-Maiden, en una de las plataformas del yacimiento Mars, situado en aguas profundas a unos 209 kilómetros al sur de Nueva Orleans, antes de finalizar 2026. La compañía planea incorporar al menos otros cinco dispositivos en el golfo de México durante 2027 y estudia extender el sistema a activos del mar del Norte y África.
Kevin McMahon, vicepresidente de activos de producción de Shell en el Golfo, señaló que cuando hay que evacuar por un huracán “no producimos ni una sola gota de petróleo”. Agregó que tener drones basados en las plataformas permite inspeccionar poco después de que pase la tormenta.
La iniciativa se enmarca en la creciente aplicación de robótica y sistemas autónomos a la inspección de instalaciones energéticas. Shell ya emplea drones en activos terrestres, como refinerías, para recopilar imágenes de zonas de difícil acceso y mejorar la seguridad y la eficiencia de las tareas de mantenimiento.
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