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La seguridad en zonas ATEX exige integrar prevención, protección contra explosiones y sistemas contra incendios compatibles con el entorno. En plantas químicas y petroquímicas, la eficacia depende de evaluar riesgos, seleccionar tecnologías adecuadas y mantener las barreras técnicas durante todo el ciclo de vida.
La industria química y petroquímica combina sustancias inflamables, procesos energéticos, almacenamientos de elevada carga de fuego y operaciones de mantenimiento con potencial de ignición.
En este contexto, la seguridad en atmósferas explosivas no puede limitarse a seleccionar equipos “ATEX”. Requiere una visión integrada de proceso, instalación eléctrica, protección contra incendios, protección contra explosiones, mantenimiento y gestión del cambio.
Una atmósfera explosiva aparece cuando una mezcla de aire con gases, vapores, nieblas o polvos combustibles puede inflamarse y propagar la combustión. La estrategia técnica debe actuar en tres niveles: evitar la formación de la mezcla explosiva, eliminar fuentes de ignición y limitar las consecuencias si la explosión se produce [1,2].
Esta jerarquía es especialmente relevante para los sistemas de protección contra incendios, porque sus detectores, pulsadores, sirenas, actuadores, válvulas, motores, cableado, cuadros y equipos...