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La transición ecológica implica una transformación ambiental, industrial y también social. Para que un cambio de tal magnitud avance con respaldo social necesita conectarse con algo cercano a la vida de las personas como son el empleo, la formación y las oportunidades reales de futuro.
El cuarto informe del Observatorio de Transición Justa, un estudio realizado a una muestra de 3.280 personas de la población española para conocer su percepción de la transición ecológica, muestra una ciudadanía consciente del cambio climático, pero también más exigente con la forma en que debe desarrollarse la transición.
Ya no basta con trabajar en un objetivo final, es necesario explicar cómo se llega hasta ahí, quién participa, qué beneficios genera y cómo se acompaña a las personas.
Uno de los datos más relevantes del estudio es que la creación de empleo aparece como el principal beneficio percibido de la transición ecológica, señalado por el 56 % de la ciudadanía.
Esta cifra abre una oportunidad importante para el sector industrial. Si la transición se entiende como una palanca de empleo, innovación y competitividad, será más fácil construir un consenso sólido y sostenido en el tiempo.